jueves, 29 de septiembre de 2011

Dichosas subvenciones. . ., y dichoso jefe


            —¡Lili! —grita mi jefe, fuera de sí—. ¡La hemos perdido!
            Tiene el rostro completamente desencajado. Lo miro asustada.
            —¿De repente? —pregunto, en un intento de ganar tiempo. Estas noticias a primera hora de la mañana me dejan atontada, sobre todo si no sé de quién habla.
            —Este último mes —contesta, tapándose la cara con las manos—. ¡Ha sido este mes! ¿Cómo no te has dado cuenta?
            De pronto el corazón se me para. ¡Mai! Miro alrededor y no la encuentro.
            —Pero si estaba bien —respondo, titubeando y con las lágrimas a punto de escapar.
            Mai y yo trabajamos juntas desde hace un año, cuando Eduardo nos encerró en un despacho de un metro cuadrado, ella inmersa en nóminas y seguros sociales y yo en números. Es una chica estupenda, listísima…, o era…
            —¿Cómo ha podido pasar? —no me lo creo—. ¡Si ayer estaba bien!
            —¡No! —chilla mi jefe—. ¡Ayer no estaba! ¡Ni bien ni mal! —y alza aún más la voz—. ¡No estaba de ninguna manera!
            ¡Madre mía! ¡Está afectadísimo!
            —¿Y cuándo es el funeral? —susurro con un hilillo de voz.
            —¿Qué funeral? —indaga la voz de un fantasma a mis espaldas. Me giro y ahí está Mai, vestida de rojo y con un café en la mano.
            ¡Y viva!
            —¡Lili! —la voz de Eduardo está a punto de romper las paredes—. ¡Vete al banco y averigua dónde puñetas está!
            Me siento en mi silla, rendida por la presión y la impresión. No tengo ni idea de a qué se refiere.
            —Eduardo, perdona pero no sé…
            —¡Qué te expliquen por qué no hemos recibido la subvención este mes! —y añade—: ¡Que te digan dónde está mi dinero!
            Vale, nada de muertos. En un segundo me adapto a la nueva situación.
            —¡¡¡Quiero mi dinero!!!   
Me pongo en pie de un salto y cojo el bolso.
—No te preocupes, que yo me ocupo —afirmo con confianza.
—¡¡¡No vuelvas sin él!!!
Dos minutos más tarde, en un ejemplo sin precedentes de viaje a la velocidad de la luz, estoy sentada en el despacho del subdirector del banco.
—No, no, no —dice, dando golpecitos con el boli en el teclado y negando con la cabeza.
—¿Cómo qué no?
Me ignora y continúa mirando la pantalla con desgana.
—No está —resuelve al cabo de veinte minutos.
—Lo sé —y añado, para que queden las cosas claras—: Por eso he venido, porque no está.
Mueve de nuevo la cabeza de derecha a izquierda.
—Pues no está —y vuelve a mirar los datos. De pronto levanta la vista y fija dos ojillos aburridos en mí—. No está, no.
—Que ya lo sé —respondo, e intento controlar a la bestia que comienza a despertarse—. Por eso estoy aquí —le digo muy despacio, insistiendo en cada palabra.
—Aha, claro. Pero si no está, no está —me explica—. Y no está.
—¿Y no puede buscarla? Porque en algún sitio estará.
El subdirector hace un ruidillo de quita-quita-no-digas-tonterías y vuelve a mirar la pantalla.
—Uff, lo malo es que si no está…
—¡Me importa un pito que no esté! —la bestia está despierta—. ¡Quiero que la busquen, que miren en todos sitios y la encuentren! —la bestia se ha apoderado de mí—. ¡Esa subvención es nuestra, y la queremos!
El tipo me mira sorprendido y mueve su silla un poco hacia atrás.
—A veces, con estas cosas de las subvenciones es mejor no mirar mucho, no vaya a ser que encontremos algo que no se quiere encontrar —me dice, con voz calmada.
—¿Qué insinúa?
—Bueno, puede ser que Don Eduardo prefiera que no escarbemos mucho, que conozco un poco la situación y por lo que yo sé…
¡Es que no me lo creo!
—¿Está diciendo que no tenemos derecho a esa subvención? ¡Esto es muy fuerte! —me levanto de la silla indignada—. ¡Pero que muy fuerte! ¡Puede mirar lo que quiera, pero le informo que voy a hablar con su jefe ahora mismo! ¡Y con el Banco de España! —clavo mis ojos en los suyo con toda la dureza de la que soy capaz y disparo mi última bala—: ¡¡¡Y con Standard & Poor’s y Moody’s!!! —sé que hay otra agencia de calificación de éstas, pero con los nervios no me acuerdo del nombre.
El subdirector está inmóvil y pálido.
—¡Les voy a mandar un burofax, dando cuenta del trato recibido y exigiendo que les bajen la nota! —salgo del despacho sofocada. De repente me acuerdo. Doy media vuelta y vuelvo. El subdirector se está secando el sudor de la frente con un pañuelo—: ¡Y con Fitch! —añado, triunfal.

—Ya, ya, ya —murmura Eduardo, cuando le cuento lo sucedido.
—¡Esa subvención aparece! —exclamo, satisfecha—. Aunque tengan que hablar con Gallardón. Mira que decirme que era mejor no mover mucho las cosas…
—Sí…, bueno…, quizás fuese mejor dejarlo como está. Al fin y al cabo no es tanto dinero —apunta mi jefe como si tal cosa.
Levanto la vista asombrada.
—Sí, va a ser mejor. Vuelve al banco y dile al subdirector que efectivamente es mejor olvidarse del tema —se ajusta el nudo de la corbata—. ¡Venga, Lili, antes de que hagan nada!
            Estoy paralizada. Esto no puede ser verdad.
            —¡Lili! —grita mi jefe—. ¡Al banco! ¡¡¡Ya!!!
            Dos minutos después, en otro viaje a la velocidad de la luz, vuelvo a estar sentada en el despacho del subdirector, que me mira con superioridad.
            Va a tener que esperar un poco, porque ahora sólo soy capaz de decir una frase:
            —¡Necesito otro trabajoooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!          
           
           

25 comentarios:

  1. ¡Claro! Ya voy entendiendo, uniendo las piezas, me salto la alarma cuando en ”si tú supieras” pude comprobar en tu relato el sigilo empleado para tan ardua misión ¡y en la oscuridad!, esa forma de reptar tan precisa, no era casual, y colocar la cremita sin que lo percibirá JC, se basaba en muchas horas de entrenamiento; poco después con “la prima esa” con los nervios de acero que empleaste en todo momento, al soportar la presión, aunque trataste de representar el papel de sufridora, cuando lo tenías todo controlado, mientras JC jugaba a ese videojuego de aficionados “Battlefield Heroes”, nuestra Lili, lo ponía en práctica a diario; y hoy con las “dichosas subvenciones..” en realidad estabas en una misión secreta vestida con un traje mimetizado interrogando a un espía ruso (al cual tú has denominado director del banco, para confundirnos) amenazándolo con las agencias de la CIA y la española TIA que era la que no te salía y usas esa tapadera de “contable” cuando en realidad eres un AGENTE SECRETO, porque el mundo se encuentra en peligro y en España sin solución. Y el blog es para mandar mensajes secretos a los aliados. Lili confiamos en ti, no se lo diremos a nadie, pero sálvanoooos…

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  2. Todas las empresas en las que he trabajado (grandes, pequeñas, familiares, españolas, extranjeras... ) tenían detrás una pequeña mafia.
    Consuélate pensando que tu compañera vive ;)

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  3. Todas las poesías del independiente digital son tuyas? Son muy buenas.

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  4. Españoleto, me parto!!!! Y sí, he de reconocer que has descubierto mi secreto. La gente a mi alrededor piensa que soy una contable (bastante malilla), pero ja!, de eso nada. Y por supuesto que salvaré a este pais, aunque me tenga que comprar todo Zara para levantar el Ibex y..., no sé que más, pero haré lo necesario!!! A Dios pongo por testido de que este pais saldrá de la crisis!!!
    Un beso, y te mantendré al tanto de mis avances :)

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  5. Doctora, eso es verdad, y es una tía guay. Si alguien se tiene que morir, que sea mi jefe, pero mejor no, que me quedo sin trabajo.
    Un beso!

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  6. Hola, Diva Gando! Que va, ya me gustaría a mí que fuesen mías. Son de mi otro jefe, el bueno (regular de bueno, en realidad, que no me paga), que es un genio el tío. Yo sólo colaboro de vez en cuando con algún articulíllo.
    Un beso!

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  7. Lili antes que nada gracias por pasarte por mi blog y comentar, después decir :eso me suena, jeje

    besos

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  8. Jajajajaj te he dicho ya que me encantas? Que cabrón es tu jefe, dile que busque por alguno de los yates, esas cosas a veces se caen del bolsillo y bueno, ya sabes, parecen que no están, pero están.

    Besiiitoos!!

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  9. Estoy preocupado por la subvención. No sé si lo sabrás (qué vas a saber si estás a otras cosas) que las subvenciones están en peligro de extinción.

    Hay que encontrarla, pobrecilla, y ponerla a buen recaudo.

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  10. dale ... que dicen que en las peores crisis los contables son los que saben administrar mejor y tomar decisiones

    :)

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  11. jajajja peroooo es que estoy trochaita de la risa aunque no es pa reirse mi niña que hay mucho guante blanco o mejor son negros que se llevan toitoooo jajajjaa y tu con ese disgusto que no aparecia el dinero el tonto es tu jefe por que si el se lo habia quedao a que mandarte a buscarlo ? creo que hasta ese dia no se dio cuenta de lo lista que eres jajajjafeliz dia cielito una entraita perfecta pa empezar la mañana alegrandola con unas risitas con ella besitosssssssss

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  12. En fin... te pasa como a mi, que a veces nos tenemos que callar un poco la boquita, ejjejejejee
    En fin... que le vamos a hacer!!

    pero gracias, una vez más, por la risa mañanera

    Besicos

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  13. Eso de tener que agachar la cabeza es lo peor. Pero tu jefe debería valorar tu ferocidad en defensa de la subvención XD.

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  14. ufff..suerte que al final nombras a Fitch. Me habrías hecho un feo, sólo nombrando a S&P y Moody's...

    tu jefe tiene la pitopausia.

    Sandler.

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  15. Bufff si yo te contara. Me reclamaron dinero de hacienda por algún tema del impuesto de sociedad del año pasado, el socio capitalista-abogado mercantil se indignó mucho diciendo que no debíamos un duro, y al mes me dijo paga lo que te reclaman es mejor que no se metan.... pero tenemos nosotros razón que conste...
    pos vale
    no quise preguntar más
    Besos

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  16. yo le hubiera dicho, pues ahora vas tú!

    que manera de marear a la peña ... malditos!

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  17. Me has hecho sonreír con tu historia, ¿es verídica?

    Me parece que pertenecemos al mismo gremio, así que si sé de algún trabajo, ya te contaré!

    Mucho ánimo!

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  18. Yo, bienvenida!!! Gracias inmerecidas, que me encató tu blog y es un gusto leerte. ¿Tu jefe también es mala gente? Yo no sé si es que se multiplican, pero últimamente hay más jefes pirados que nunca.

    Pepinillo!!! Si es que al puñetero no le falta na de na. ¿Sabes que acaba de gastarse una pasta en ponerse injertos de pelo? Que le han quedado fatal, como manojitos del pelo del Ken de la Barbie, y dan una grima. . . Podía subirnos una mijilla el sueldo, que soy mileurista por un par de euros!

    HombreRevenido, me das una alegría! Que desaparezcan de una vez, porque nunca sé que hacer con ellas (con lo sencillita que era la contabilidad de libro y lo que se complica cuando se trata de contabilidad un poco más. . . creativa)

    Muchos besos para los tres!!! Y feliz fin de semana!

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  19. Jo, lo diré bajito para que no se entere nadie, pero yo, como contable, soy. . . regularcilla nada más. ¡Que yo soy de letras! Pero la necesidad nos lleva por caminos sorprendentes :)

    Embrujo, mi jefe o me grita o no es feliz, tengo que asumirlo. Lo bueno es que me sirve de inspiración para miles de millones de entradas. Me alegro de que te rieses, es lo que más alegría me da.

    Sra T., a veces saco la lengua y la miro en el espejo, no vaya a ser que de tanto mordérmela me haya tragado un trocillo :) Paciencia!

    Más besos para los tres, y no sé como agradeceros vuestros comentarios. Gracias gracias gracias!!!!!!!

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  20. Dra. Anchoa, soy como un perrillo de caza, cuando huelo el objetivo voy a por él y no lo suelto!

    Sandler, madre de dios! Con razón sabes tanto de esas cosas raras de la crisis!!! Me he quedado muerta, tienes que ser listísimo para entender tanto lío (y esto lo digo superenserio y sin pitorreo). A mi me sacan del debe y del haber y ya me dan ganas de llorar. Lo de la pitopausia es una gran explicación, quizás habría que añadirle que es tontolculo :)

    Más besos, sois guays!!! Y más gracias!!!

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  21. Ay, Cruela, cuanta felicidad da la ignorancia y que de dramas nos ahorraríamos si nos quedásemos en la superficie. Y si mi jefe fuese un poco más coherente, ya sería la repera (lo de buena gente no lo pido, que eso rozaría el milagro :)

    Fran, que yo se lo dije! Claro que igual no se enteró (sólo habría podido si supiese leer la mente)

    Sbm, bienvenido!!! Y sí, es completamente verídica. Mi jefe es un pirado y yo una santa que el día menos pensado lo manda a tomar viento. De modo que estoy abierta a todo tipo de ofertas :)

    Otro puñado de besos! Y otro puñado de gracias por vuestros comentarios!!!

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  22. me he descojonado que comentaras lo de S&P y Moody's y encima te olvidaras de Fitch...Si fuera lístisimo ahora estaría en un yate disfrutando del sol y de un buen mojito...Y respecto a la crisis, me guardo mi opinión;)

    me mola mucho tu blog!

    Sandler.

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  23. Sandler, me reitero en lo de listísimo; para lo del yate también hay que ser un poco golfo (al menos en el caso de mi jefe), y no sé yo si tú darás el perfil. . .
    Me alegro de que te guste el blog!!! El mérito lo tiene mi vida, que da para mucho :)
    Un beso!

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  24. Debe ser maravilloso trabajar con tu jefe [IroníaOFF]

    Muchas paciencia, Lili!!

    Un beso!!

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  25. Gracias, Isa! Menos mal que es viernes y estoy a punto de marcharme a casa, y menos mal que he estado sola toda la tarde y feliz de la vida de blog en blog... Porque estaba un poquillo atacá :)
    Otro beso, y feliz fin de semana!!!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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