sábado, 10 de septiembre de 2011

Lo que hay que aguantar . . ., por la mejor pizza del mundo!

            —Te invito a cenar —le digo a JC por teléfono (¡sí, desde mi Blackberry!... ¿Cómo dices?... ¡Pues claro que sigue viva!) —. En Pizza Italia.
            —No, Lili, que siempre pasa lo mismo —contesta mi novio negando con la cabeza; no lo veo pero me lo imagino.
            —Venga, JC, que me apetece mucho —y añado—: Reservo yo, tú no te preocupes.
            —Pero si no consigues reservar yo paso de ir —me avisa.
            —Sí, sí. Voy a llamar. Un beso.
            Y cuelgo antes de que se arrepienta.
            Busco el número del italiano y marco; no sé para qué me molesto, pero tal vez esta vez…
            —Pizza Italia, ¿qué quiere? —me pregunta una voz antipática de señora.
            —Hola, buenos días. Quería hacer una reserva —respondo, con una educación y una dulzura extremas.
            —No hacemos reservas.
            —Ya, pero el fin de semana pasado… —me callo. ¿Para qué seguir hablando, si no hay nadie al otro lado?
            Mi móvil comienza a sonar feliz. Miro la pantalla y descuelgo.
            —Hola cariño —saludo a mi novio.
            —¿Has reservado? —me pregunta JC.
            —Mmmm —contesto, imprecisa.
            —Vale. Me han puesto una reunión a última hora, ¿nos vemos allí directamente?
            —Sí —y en este punto te hago notar la diferencia entre un Mmmm y un rotundo. Obvia.
            Son las nueve y media y estoy esperando a JC en la puerta del restaurante. Allí viene, increíblemente guapo con su traje gris claro y…
¿De dónde ha sacado ese traje? ¿Y por qué se hace el loco? Que me duele ya hasta el brazo de tanto moverlo para que me vea y…
            Ups, no es JC.
            —Hola, guapa —y unos brazos me envuelven; éste sí es JC—. ¿A quién saludabas?
            —A ése de ahí—contesto con ligereza—. ¿Pasamos?
            Es difícil describir un sitio como Pizza Italia sin emplear términos como anticuado, viejo, falto de cualquier atisbo de buen gusto, horrible… Mejor me salto la descripción; ya te haces una idea (¡ah! y añade maceteros de lana con potos colgando del techo por todos lados).
            —¿Tenéis reserva? —una señora gorda, de unos sesenta-setenta-ochenta-o más años y con un moño enorme se ha materializado a nuestro lado portando una libreta y un boli bic y nos mira amenazadora.
            JC se vuelve hacia mí.
            —¿Lili?
            —Llamé esta mañana —y dirijo a JC una mirada llena de inocente culpabilidad—, pero me dijeron que no se podía reservar.
            —¡Uf! —la señora mira alrededor en busca de una mesa vacía, lo que no debería llevarle ni un segundo porque no hay nadie excepto nosotros; aun así, tarda al menos un minuto en recorrer todo el restaurante con los ojos—. ¡Esperad aquí sin moveros! —y se pierde en un pasillo.
            —¡Lili! —exclama JC—. ¡Me dijiste que habías reservado!
            —¡No, yo dije mmmm, y eso no es un sí! —y añado, ofendida—. ¡No sé para qué quieres que reserve, si nunca podemos!
            —Podemos haceros un hueco en esa mesa de ahí —la señora gorda vuelve a estar a nuestro lado—. Aunque deberíais reservar; los jóvenes no sabéis de educación ni de…
            Ya no la escucho. Estoy tratando de calmar a JC, que esta noche parece que va a ser la definitiva y la va a mandar al quinto pino.
            —Sssshhh —le digo, bajito—. No le digas nada, a ver si nos va a coger manía.
            —Es que no me puedo creer que después de cinco años viniendo casi todos los viernes, siempre sea igual —murmura entre dientes—. Hoy me callo, pero la última vez. No volvemos —me coge del brazo y me dice muy serio—. Nunca más.
            Una jarra de sangría peleona y dos pizzas deliciosas después (¡las mejores del mundo!) salimos del restaurante envueltos en una nube de felicidad.
            —Esta noche no ha sido tan antipática la señora del moño —comenta JC, extasiado por su pizza calzone.
            —Es cierto —y añado—: Yo hoy la he notado hasta agradable.
            —A ver si el próximo viernes podemos reservar —añade, tocándose la barriga que le sobresale un poquito por encima del pantalón.
            ¡Bien! ¡Habrá próximo viernes!
            —Si quieres… ¡Pero reservas tú!   
     

10 comentarios:

  1. A lo mejor si fuera más fácil... la pizza no sabía igual.

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  2. hola lili cielo jajajaj que ya estoy aqui en tu simpatico blog uf jajaja y ya erais clientes fijo durante años ahhh jajaa y tooo los viernes igual jajjaa no me exytraña que JC se enfurruñe ehh jajaja asiasss corazon por haber estao cuando yo necesitaba apoyo besitossssssss

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  3. Sigue abierto???? Quiero una de pimientos del padron porfaaaaaa!!!!!

    Ay que recuerdos... (snif) mira que estoy por hacerme los 300 kms que me separan del Pizza Italia para cenar esta noche eh??

    Fdo: Bobadilla's girl

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  4. HombreRevenido, eso seguro! Además, la camarera del moño es uno de sus encantos; el otro es el cocinero, que tiene mil años por lo menos y el día menos pensado nos da un susto!

    Embrujo, que alegría leerte! Eso es que estás mas animadilla. Hemos ido viernes seguidos durante años y nunca jamás hemos podido reservar, y siempre cuando llegamos la camarera nos pregunta lo mismo: ¿habéis reservado? JC dice que a lo mejor es demencia senil. . .

    Bobadilla´s girl, bienvenida! Que alegría verte por aquí! Diría que de algo me suenas. . . Querida, Pizza Italia siempre seguira abierto (aunque sea en nuestra memoria).

    Besos para los tres!!! (a repartir como buenos hermanos:)

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  5. Seguramente la pizza no sabría tan bien sin esas emociones previas.
    Probablemente llegar con una mesa reservada le quitaría su encanto a la salida de los viernes...

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  6. [Leí "Sólo las puntas" y, lo siento, me gustó tanto ese post que me lo robé: Antología ]

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  7. :(, eso seguro; de hecho, que sería de la vida en general sin esas cosillas!
    Me alegro mucho de que te gustase, y voy corriendo a Antologia!
    Besos!

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  8. Jajaja, es increíble lo que una buena pizza puede hacer en el ánimo de un hombre!!!!.
    Esos sitios cutres y extraños pero que tienen algo en la carta que simplemente nos encanta son los mejores!!!.
    A seguir disfrutando de la pizza y un beso!!!

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  9. Jaja ja Li li me hace mucha gracia como escribes.
    Lo del chico que no era JC me ha encantado!

    Gracias por hacerte seguidora de mi blog!!

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  10. Celia, que guay verte por aquí, bienvenida!
    Ya ves, es que me pasan unas cosas. . .
    Un beso, guapa!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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