martes, 20 de septiembre de 2011

Primera crisis de gobierno


            Estoy abriendo la puerta cuando escucho una voz a mis espaldas acompañada del ruido de cientos de pulseras y un taconeo acelerado.
—Lili, ¿tiene un segundo? —me giro y veo acercarse a una mujer morena con cara de cabreo—. Soy Monikey Balonso, la antigua presidenta.  
—Sí, claro —le digo, parándome en seco. No pienso abrir la puerta hasta que se vaya, que esta mañana, con las prisas por recoger la ropa tendida, me dejé las cosas del desayuno sin fregar y eso seguro que me resta puntos como presidenta de la comunidad.
—¿Pasamos? —pregunta, haciendo un gesto para que abra.
—No gracias —y espero a que hable.
Monikey me mira desconcertada (¡bien!, Lili 1, Monikey 0) y duda unos segundos, tras los cuales se acerca y me dice al oído:
—Hay un ladrón en la comunidad.
—¡No! —exclamo espantada.
—Sí —afirma triunfal.
—¿Y qué hacemos? —¡madre mía, un ladrón!—. ¿Ha hablado con la policía? Quizás se vea algo en las cámaras de seguridad.
—En la azotea no hay cámaras; yo había previsto instalarlas, pero cómo pasó lo que pasó… —y me dirige una mirada de “ahora te aguantas”.
—¿En la azotea? ¡No me diga que han robado las antenas de la tele! —me va a dar un patatús. ¿Qué hago yo esta noche? ¡Que hay capítulos nuevos de Modern Family!
Me están dando ganas de llorar. Yo dimito y me voy a casa de Eli a verlos. Desde luego que una presidencia no merece tantos disgustos; así voy a envejecer antes de tiempo. ¡Dios mío, mira lo que le ha pasado a Zapatero! ¡Puedo acabar igual!
—No, son mis pinzas —dice Monikey.
¿Eh?
—¿De depilar? —estoy completamente perdida. Como no sean de oro, y aun así, porque vaya horterada unas pinzas de depilar de oro… Las prefiero de Hello Kitty.
—De tender —me corrige con tono severo—. Me han robado cinco pinzas de tender. —¿Y? ¿Eso es todo? Lanzo un suspiro cansado y dejo los ojos en blanco—. ¡Lo sé: es gravísimo! Si no puedes confiar en que tus vecinos dejen tus pinzas en paz, ¿cómo vamos a dormir por la noche?
—A mí me va bien el chardonnay —le confío.
—No creo que el alcohol sea una solución —me reprende—. ¡Exijo una junta para esclarecer el asunto! Si dejamos pasar algo así podemos acabar como en Puerto Hurraco.
¡Vaya, no sabía que aquello había empezado por unas pinzas!
—De acuerdo —le digo a Monikey—. Voy a hacer algunas averiguaciones y ya le contaré —y añado, en el último momento—. ¿Podría ponerme todo esto por escrito?
—¿Para qué? —¡para qué va a ser, para poder colgarlo en mi blog,!—. No es necesario, y además estoy muy ocupada. Espero sus noticias.
Y sin más se da la vuelta y desaparece.
Un poco flipada, abro al fin la puerta de casa. JC está en el sofá tomándose una cerveza y leyendo el periódico.
—No te lo vas a creer, pero Monikey dice que le han robado cinco pinzas de la ropa —le cuento, mientras suelto el bolso encima de la mesa.
—¿Cinco? —me pregunta—. ¿Y cómo lo sabe?
—Yo que sé, las contará.
Mientras me cambio, JC me prepara una copita de chardonnay y la lleva al salón, con una bolsa de patatas.
—¿Y crees que puede marcar las pinzas de alguna forma especial?
—No te entiendo —respondo desde el dormitorio.
—Ya sabes, para reconocerlas. Escribir “chorizo” o algo así.
—Sí, no me extrañaría. ¿Por…?
La sangre abandona mi cuerpo y estoy a punto del colapso. JC tiene en la mano una pinza de la ropa que pone “chorizo” en letras mayúsculas y con tres signos de exclamación.
—¿De dónde la has sacado? —le pregunto, sudando por el pánico. La observo aterrorizada y parece una pinza normal, pero igual lleva un GPS. De un momento a otro entrará una patrulla del FBI en mi casa y nos llevarán detenidos y pasaremos años en la cárcel.
¡Y todo por una pinza!
—Estaba en la bolsa de patatas, pero he mirado en la cesta de las pinzas y hay cuatro más que ponen “ladrón”, “te he visto”, “voy a por ti” y de nuevo “chorizo”.
—¡Madre mía, son ésas! ¡Soy yo la ladrona! ¿Cómo es posible?
De pronto me viene una visión. De anoche. Después de tres copitas de chardonnay. Puede que cuatro.
—¡JC, se me ha olvidado tender la ropa! —exclamé, cuando fui a la cocina a dejar los platos de la cena—. ¿Tiendo yo y tú friegas?
—Mmmm.
Luego me veo en la azotea, con kilos de ropa mojada y poquísimas pinzas, y una cuerda con cuatro camisetas y millones de pinzas. Decido tomar prestadas algunas…
—Lili, cálmate, que sólo son unas pinzas —la voz de JC me trae de vuelta al presente.
—¿Y si tienen GPS?
—No creo —contesta JC, tratando de aguantar la risa. ¡Y yo al borde del infarto!
—¡La culpa es tuya! ¿Por qué me dejas que suba a tender después del chardonnay?
—Cariño, si yo estaba dormido y no me enteré —y me acaricia la mano—. Vamos a tirar las pinzas a la basura y aquí no ha pasado nada.
—¿Y cuándo me pregunte Monikey qué le digo?
—Que estás en ello; que el asunto es delicado y no puede tomarse a la ligera, y que la mantendrás informada de cualquier novedad que surja.
—¡Oh, es genial! —¡JC es el mejor!; me pone la copa en la mano y me mira con cierto pitorreo.
—Y te prometo que no te dejaré subir a tender después del chardonnay.

      
           

20 comentarios:

  1. No hay razón que ayude,
    sólo queda una idea turbia
    inconclusa
    desparramada y sin bordes,
    baba que hiede.
    ¿Hacia dónde vamos realmente?
    Hay huellas atrás
    prolongándose.

    El recorrido es largo
    al frente no se ve nada
    imposible detenerse.

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  2. jajajaja, en la próxima reunión cómprale un paquete de pinzas y se lo das!

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  3. jaja creo que hay gente que hasta por las pinzas hace un kilombo...

    yo creo que esto se ira poniendo bueno...
    ojala hubieran secuestrado mejor al gato
    ;)

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  4. ¡Cleptomanía en la comunidad!

    Qué bueno, jajaja. Todos tenemos dentro un criminal que pugna por salir.
    Los mensajes escritos en las pinzas para atormentar las conciencias son tronchantes.

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  5. Anda, tu también tienes al testigo de jehová, molaa...

    Me encanta, y digo ENCANTA tu blog en serio, hoy por hoy es el que más gracia me hace de todos los que leo, me gusta tu forma de escribir.

    Jajajajaja yo que tu dejaba una pinza en el felpudo con un anónimo de periódico, molaría verla loquísima perdida llamando a la policia por el secuestro...

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  6. Pues eso es sólo el aperitivo de lo que te espera.

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  7. Pues yo veo peor lo de marcarlas que lo de coger unas cuantas prestadas...jajajaja

    1besico!

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  8. Ay muchacha, mira pon un escrito donde todo el mundo lo vea, donde expongas el problema y que se devuelvan las pinzas en el buzón correspondiente. Unos días más tarde...cachis...las cámaras...bueno ponte un pasamontañas vístete de negro, ponte un cojín a modo de barriga y unos calcetines a modo de...paquete, bajas así vestida en plena noche y dejas las pinzas en el buzón. ¿qué te parece? buena idea eh? XDDD

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  9. Claro, claro, porque devolver las pinzas tranquilamente sin que te vea no da a lugar! Y si es como grisom y tiene un juego de CSI en casa???? jurrrrr!!!
    Tirarlas es una opción y hurtar pinzas no es delito. Además, estaban en un lugar público y a la vista de todos, que se joda. :P

    Eso si, otracosatedigo, eres un poco alcohólica, no? :P

    Besicos!

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  10. La culpa fue del chá-chá....rdonnnay!

    qué chiste tan malo. Me ha molado el post!

    Sandler.

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  11. Anuar, bienvenido! Me desconciertan e intrigan tus palabras. . .

    Fran, había pensado dejárselas en el felpudo, en plan regalo anónimo. Incluso puede que con una nota: para que te pilles bien el corazón al cuerpo, no se te vaya a escapar, so bicho!

    Jo, presiento que esta legislatura va a dar para mucho! Y presiento que si Monikey tuviera gato, el pobre pagaría para que lo secuestraran :)

    Besos a los tres!!!

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  12. HombreRevenido, ¿pero porqué mi cleptomanía aflora por unas simples pinzas de la ropa, y no le da por algo más guay como el maquillaje? Más que un criminal, lo que tengo dentro es una maruja :)

    Pepinillo, gracias!!!!!!!!! Y estoy de acuerdo contigo!!!!! Me he puesto tan emocionada con tantos comentarios esperándome que no los he leído todos y he empezado a escribir, y ahora veo que has tenido la idea del anónimo, es guay! Y me encanta, imagínate: Monikey, tengo tus otras cuatro pinzas; por ahora no han sufrido daños, deja una botella de chardonnay en la puerta de la presidenta de la comunidad si quieres volver a verlas (mejor en la garita del portero, para despistar):)

    Españoleto, si es que en el fondo me va la marcha! Ya estaba un poco tristoncilla pensando que mi legislatura iba a pasar sin pena ni gloria. Que poca fe tenía en Monikey!

    Besos para los tres, y muchísimas gracias por vuestros comentarios. Me haceis feliz!

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  13. Fiona, y eso que Monikey está muy ocupada. . . Una de las cosas que más intrigada me tienen es a qué se dedicará. No lo sabe nadie. El portero (un gran tipo, ya os hablaré de él) ha comenzado las pesquisas, pero por ahora no hay nada concluyente. Os tendré al tanto :)

    Cocci, si es que durante un rato pensé en serio que la muy puñetera me había tendido una trampa para echarme de la presidencia. ¿Y qué hacía con las huellas dactilares? Que eso hoy día de momento cualquiera las compara, y ya de por vida fichada!!! (sé lo que piensas, pero con los nervios no pensé en pasarles un trapillo para borrarlas)(creo que en la vida real estoy aún más pirada que en el blog :)

    Ay, Fle, lo de un poquillo alcohólica lo he pensado alguna vez. . . , y por eso me he puesto un límite: nada de vino antes de las ocho de la tarde. Bueeno, de lunes a viernes, porque el sábado y el domingo está permitido en el aperitivo y en la comida. Y algún viernes también. . .

    Sandler, me gusta el chiste! Y sí, el cha-cha-rdonnay tuvo toda la culpa, estoy de acuerdo :)

    Besos para los cuatro!!!

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  14. El españoleto, ¿para cuándo un blog? Besos

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  15. Unas pinzas capaces de crear un conflicto insalvable...

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  16. Ya ves, Carlos; menos mal que JC tiene sangre fría, porque yo estaba fuera de mí (con lo centrada que suelo estar :)
    Buenvenido, y un beso!

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  17. Estimada Lili ya lo dije a Celia que yo tengo pocas cosa que contar y las pocas las cuento en los vuestros. Gracias. Un abrazo.

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  18. Yo creo que de eso nada, que tienes millones de cosas que contar, y me encanta que parte de ellas las cuentes en el mío.
    Más besos

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  19. Ay dios qué bueno... yo soy vice presidente con lo cual por la ley de mi comunidad me toca presidenta el año que viene, ya estoy temblando, siempre tengo la casa sin barrer (o casi) así que yo no dejo entrar a nadie... que se pudran en el descansillo, y a tu vecina comprála unas pinzas del chino... el chardonnay engaña más que la noche de Dinio está visto
    Besos

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  20. Cruela, bienvenida! No te asustes, que lo de ser presidenta tiene su cosa buena: si estás aburrida, siempre puedes montar una junta :). Y el portero te llama "señora presidenta" (yo tardé dos semanas en entender lo que me decía, que es filipino y pronuncia regular).
    Un beso!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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