domingo, 4 de septiembre de 2011

Segundo día como L.D.P.S.!!!

            ¡Madre mía! ¡Mi segundo día como L.D.P.S. (ya sabes, Lectora de Periódicos Serios) y la que se ha montado!
            ¡Reforma de la Constitución! ¡PP y PSOE de acuerdo!
            Decidido. Ahora paso de divorcios, peleas y separaciones de famosos (las bodas las mantengo; tampoco hay que ser extremista) y me voy a dedicar a las peleas, insultos, juicios y miserias varias de los políticos.
            Mucho más edificante, por supuesto. Donde va a parar.
            En mi horario de comida he ido al Vips y me he comprado El Mundo, La Razón y El País y ahora estoy en un banco del Parque de Berlín tomando un sándwich y leyendo.
            —Hola, Lili.
            ¡Que susto! Levanto la vista de la prensa con el corazón dando saltitos.
            —¡Ey, Andrea! ¿Qué tal?
            Buena chica, esta Andrea.
            —Hecha polvo —contesta al tiempo que se deja caer en el banco a mi lado.
            Sí que tiene mala cara, la pobre. Quizás sea por el asunto del nombre: desde que llegó a la empresa un par de graciosillos le pusieron el mote de “Andreitacometeelpollo” y ya no hay quien se lo borre. Llámame exagerada, pero a mí algo así me quitaría hasta las ganas de vivir.
            —A lo mejor puedes probar con la gestoría esa que sale en la tele —le sugiero. Lo cierto es que cuando vi el anuncio pensé en ella.
            —¿Qué gestoría? —me pregunta con los ojos vidriosos.
            —Ya sabes, la del cambio del nombre —le explico—. Podrías ponerte Claudia, o Martina…
            —¿Por qué? —me pregunta.
            —Porque son nombres de modelos, con glamour y eso, pero si prefieres un nombre de actriz…, Marilyn es un poco excesivo, pero tal vez Rita, o Gina… —contesto—. Yo optaría desde luego por una de las grandes. Sofía también está bien.
            Se seca las lágrimas que empiezan a caerle por las mejillas y me pregunta:
            —¿De qué hablas?
            Uy, uy… Solo hay una respuesta válida.
            —¿Y tú?
            —Me han despedido —dice con un hilillo de voz.
            —¡No! —grito cogiéndole la mano—. ¿Por qué?
            Desde luego que nuestra empresa no tiene corazón.
            —Por la tontería esa de las cestas de navidad —dice entre sollozos.
            Vaya… Pues no sé qué contestarle, la verdad.
            ¿Cómo dices? ¿Que qué asunto es ese?
            Bueeeno, es algo un poco raro, cuanto menos. Verás, resulta que Andrea es la secretaria de dirección y este año se ocupó de encargar las cestas de navidad de la empresa, que fueron normalillas tirando a cutres: nada de jamón, ni de embutido ibérico, ni de champán. Los empleados lo tomamos con filosofía: estamos en época de crisis y las peladillas salen más baratas.
            Pero resultó que no: el departamento de contabilidad puso el grito en el cielo porque se había superado el presupuesto previsto en no-sé-cuantos euros.    Y, habladuría por aquí, información de fuente fiable por allá, un bolso carísimo hizo acto de presencia. Bolso que al parecer la empresa de las cestas regaló a Andrea a cambio de que la eligiese, y bolso que ahora cuelga burlón de su hombro.
            —¡Uf! —le digo, para ganar tiempo.
            —Lo sé —añade entre hipos—. ¡Si no tienen pruebas ni nada!
            —¡Uf! —nada, no se me ocurre nada.
            —Y de todos modos —suspiro largo en un intento de calmarse, —es algo normal.
            Ahí lleva razón.
            —Lo habría hecho cualquiera —continúa.
            Desgraciadamente.
            —Que no quiere decir que yo lo haya hecho —concluye.
            Por supuesto. Claro que no. ¡No poco!
            —¿Y qué vas a hacer ahora? —en el fondo me da pena. Con la crisis, perder un puesto de trabajo es muy chungo.
            Se seca las lágrimas con un kleenex y una sonrisa asoma a sus labios.
            —Me voy a meter en política.
            Ya ves, me estoy quedando sorda. O puede que esté perdiendo la cabeza. ¿Creerás que he oído que se va a meter en política?
            —¿Qué?
            —En política. Mi tío es alcalde de … y me ha dicho que necesita un asesor, que le mande el currículum y que empiezo el lunes.
            ¡Ostras! Trago saliva y consigo murmurar:
            —Seguro que te va a ir fenomenal.
            Y se lo digo con todo el dolor de mi corazón.
           
           

5 comentarios:

  1. Me encanta lo de que te compres el mundo, el país, y la razón, es divertido leerse los 3 a la vez porque parece que hablan de 3 países distintos...imparciales que son ellos!!!,Jajajaja
    La verdad es aue tu amiga la del pollo metió la pata con lo del bolso,seguro que el director recie regalos mucho mas caros continuamente, pero a la secretaria de direccion no se le permite....es todo política!!,jejeje
    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Llevas razón, me encanta comprarme los tres, es cómo vivir en realidades paralelas! Además, la señora del Vips está toda despistada sin saber si soy de derechas o de izquierdas (no lo sé ni yo, cómo lo va a saber ella!)
    Muchos besos!!!!

    ResponderEliminar
  3. Suscribo lo que dices. Seguro que le va fenomenal, si ya está cogiendo las formas estupendamente, va a encajar a la primera XD.

    ResponderEliminar
  4. Ya os contaré, me da a mí que esa chica va a llegar lejos. . .
    Besos!!!

    ResponderEliminar
  5. El parque Berlín?????? qué recuerdos.....mi última etapa de mi infancia y primera de mi adolescencia se desarrolló allí, jugando con la hija del hortelano que cuidaba la Fundación Santamarca.....qué chulas las fiestas y el consurso de perros que organizaban para san miguel! jajajajajaja
    Has vuelto a saber algo de Andrea? no vivirá en Valencia, no? (jijiji)

    ResponderEliminar

Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...