viernes, 28 de octubre de 2011

TÚ Y YO (capítulo uno)

     Madrid, barrio de Prosperidad.
    1 de noviembre de 1997
    
     Me encuentro fatal. La cabeza está a punto de estallarme y tengo náuseas. Estoy segura de que he cogido un virus mortal. No sé si voy a poder mover las piernas… ¡Sí, puedo, y los brazos también! Pero…
    ¡Madre mía, no puedo abrir los ojos! ¿Por qué?
     ¿¿¿Qué me pasa???
    —Eli —aunque trato de gritar de mi garganta sólo sale un murmullo. Lo intento de nuevo—: ¡Eli! —ahora sí. Pero no: mi hermana, que duerme en la cama de al lado, ni se inmuta—. ¡Eli, socorro!
    Oigo un ruido de sábanas y un golpe contra el suelo.
    —¡Lili, tía, que susto! —contesta mi hermana—. ¡Que me he caído!
    —Eli, no puedo abrir los ojos y me encuentro supermal y creo que me voy a morir y tengo la boca pastosa y me duele la cabeza y…
    —¡Puaj, tía, apestas a botellón! —me interrumpe, olisqueando a mi alrededor—. Yo así paso de compartir habitación contigo. Voy a decirle a mamá que ahora le toca a Sofi aguantarte. Mira, me he hecho un cardenal.
    —¡Que no veo, Eli! ¡Estoy ciega! —¿mi hermana está sorda o qué?
    —¡No digas tonterías! Lo que tienes es una resaca tremenda.
    —¡No, Eli, si ayer casi no tome ni una copa y… —me interrumpo al tiempo que vienen a mi mente imágenes de una copa y…, sí puede que otra..., y otra, y otra…—. Bueno, tal vez bebiese un poquito, pero por eso no puedo abrir los ojos? —¿me habrán envenenado? —. ¡Dios mío, Eli, creo que me echaron algo en la bebida!
    —¡No seas dramática! Seguro que se te olvidó quitarte las lentillas, y encima tienes pegotes de rímel por toda la cara —oigo cómo se aleja—. Voy a hablar con mamá del tema de las habitaciones. No entiendo por qué tengo yo que compartirla contigo y Sofi dormir sola. Al final voy a acabar con algún síndrome raro, ya verás...
    Con cuidado y lentamente para no perder el conocimiento, me incorporo y me siento en el borde de la cama; separo el párpado del ojo derecho y…, sí, aquí está la lentilla, echa un gurruño. La del ojo izquierdo está aún peor, tipo acordeón.
    Tambaleándome llego al baño y me lavo la cara. Poco a poco voy volviendo en mí. La cosa no parece ya tan grave.
    ¡Argh! ¿Qué es eso?
    —¡Eli! —llamo a mi hermana a voces—. ¡Eli, ven! ¡¡¡Eli!!!
    —¿Ves lo que te digo, mamá? —la oigo acercarse por el pasillo—. Está como una cabra y yo así no puedo. ¿Qué pasa? —me pregunta desde la puerta del baño.
    —¡Mira! —y le señalo el espejo—. ¿Qué es eso?
    —¿El qué? —me pregunta.
    —¡Eso! —y vuelvo a señalárselo.
    —¡Tía, Lili, eso eres tú! ¡Hecha un asco, pero tú! —y se va indignada. Es obvio que hoy se ha levantado con el pie izquierdo; ella sabrá porqué.
    Pero sorprendentemente lleva razón: ese ser ojeroso y con el pelo encrespado que me mira con mala idea soy yo. ¡Qué mal me sienta beber, pero que mal! La última vez que me tomo una copa, lo juro por el 2.55 que espero tener antes de cumplir los veinticinco (*). La culpa la tuvo el chico moreno que conocí anoche y…
    ¡Oh, Dios mío! No puede ser…
    —¡Eli!
    —¡Yo me mudo! O Sofi duerme con ella o me echo a las calles a buscarme la vida —dice Eli con tono enfadado—. ¡Mamá, que me ha despertado a gritos y me he caído de la cama de la impresión! ¡Y no hay derecho, que hoy es sábado!
    —Ten paciencia, que está en una edad muy mala —contesta mi madre, comprensiva.
    —¡Pero si tiene más de veinte años y sigue con el pavo!
    —¡Eli! —insisto. Sé que no es buen momento, pero esto es realmente grave—. ¡¡¡Eli!!!
   —¡Lili! —mi hermana aparece de repente en el cuarto de baño y doy un respingo—. ¡Deja de llamarme, que me estás poniendo histérica!
    —Es que es superimportante: tengo una cita.
   La expresión de mi hermana se suaviza: desde que vimos Candy Candy, hace mil años, somos adictas al romance.
    —¿En serio? ¿Con quién? ¿Y cuándo? ¿Y dónde habéis quedado?
    —Con un chico guapísimo, moreno …—trato de hacer memoria pero su rostro se me escapa—, y guapísimo, y…, moreno, sí.
    —¿Cuándo? —me pregunta—. ¿El próximo fin de semana? Para entonces seguro que ya estás bien, o sea, normal, porque bien yo creo que no vas a estar nunca, la verdad.
    Paso por alto la daga envenenada y niego con la cabeza. Ese es el problema… 
    —Es esta tarde y creo que para ir al cine —estrujo mis recuerdos en busca de más datos—. En La Vaguada a las cinco, me parece… O quizás a las seis…
    —No puedes ir, estás hecha un cromo —sentencia Eli con rotundidad.
    —¡Pero tengo que ir, que es guapísimo!
    —Lili, de verdad que estás horrorosa y se va a asustar cuando te vea. Podéis quedar otro día —dice más animada.
    —No creo que me diese su teléfono, no lo recuerdo.
    —Vaya —Eli me mira fijamente—. ¿Y cómo se llama?
    —Mmmm…, Jorge, o Juan, o algo así… Empezaba con J, seguro —y era guapísimo, eso también es seguro—. ¿Puedes hacer algo?
    —Es un gran reto, no te engaño —rebusca en el armario y coge su neceser de maquillaje—. Pero tengo todo lo necesario y… ¡qué demonios! ¡Si han podido hacer que Dustin Hoffman parezca una mujer, yo puedo conseguir que tú parezcas una persona!
     Continuará...

(*) Ilusiones de adolescencia: han pasado 14 años y sigo sin él (sin el 2.55, me refiero).

34 comentarios:

  1. Yo tenía una compañera de trabajo que decía que a veces no podía abrir los ojos porque le salían unas megalegañas que le soldaban los párpados. Creía que hoy por fin iba a escuchar otro caso igual, pero no (no es que quiera que la gente tenga megalegañas, pero hasta que no oiga oro caso no voy a terminar de creerlo y tu historia prometía).
    Me alegro de que te sobrepusieras de aquello y venciese el amor :)
    PD: Si sabes de otro caso de megalegañas avísame ;P

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  2. Jajaja, interesante encuentro ¿o desencuentro?, la suerte es que él se acordará de ti ¿y tú de él? Con cuantos interrogantes nos vas a tener admirada Lili. Tú de todas las maneras triunfas a ya donde vayas. Me has trasladado a años atrás al nombrar la Vaguada, es que estuve viviendo bastantes años en Madrid. No tardes muchos en contarnos la segunda parte. Un abrazo.

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  3. Doctora! aquí tienes un caso! pero solo cuando no me desmaquillo antes de dormir. Así que intento evitarlo!

    Lili!! me fascinas la idea de saber vuestra historia por capítulos!!!

    ya estoy enganchada!

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  4. Doctora, era peor que una megalegaña: era una lentilla incrustrada en el ojo! Pensé que nome las podría quitar nunca jamas, pero se habían hecho un pegotillo y no fue muy difícil. Un beso, guapa!

    El españoleto, hace tiempo que no voy a la Vaguada, pero en aquella época (hace catorce años), me encantaba. Así que estuviste unos años en Madrid? Por trabajo o por placer? No, no me llames cotilla, es interés :). La segunda parte llegará en un día o dos (es que esta entrada sí que me ha salido larga de verdad) (de esas que a primera vista desaniman y dices "uf, dos años aquí para leer este post" y me ha dado apuro, que estamos de finde). Un beso, guapo!

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  5. Celia, yo soy de Almería, ¿y sabes cómo nos llamaban antiguamente a los de allí? Legañosos! No sé porqué (había un libro, Campos de Nijar, de Juan Goytisolo, que lo explicaba, pero ya no me acuerdo)(y el libro era un tostón tremendo, que me perdone Juan Goytisolo si me lee).
    Sólo son dos capítulos, y el segundo es el mejor (objetivamente :).
    Un montón de besos!

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  6. Jajaja que grande!!
    Yo recuerdo que cuando me pegaba tremendas fiestas, al llegar a casa no me desmaquillaba, sí me quitaba las lentillas, pero el maquillaje no, y al levantarme me costaba abrir los ojos pq los tenía pegados por el rimel...
    Y bueno, lo de no volver a beber... Bufff cuantas veces lo habré dicho después de una tremenda borrachera ;)
    Un beso guapa!!!!

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  7. Yo sé de alguien que llegó co una de las lentillas pegada en la yemita de un dedo pero no sé porqué fué...Aunque me lo imagino...
    Siempre tan ocurrente Lili,un gusto leerte.
    Un beso.

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  8. Jajajajja me encanta cuando tiramos de hemeroteca :D por dios, creo que la próxima vez que nos cuentes algo así nos merecemos una foto. Vale si no quieres una foto resacosa al menos una con tus hombreras y esa ropa hortera y feliquillo a lo redondo.

    Quiero foto!!! y quiero más!!!

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  9. Lo de las lentillas incrustadas en los ojos le pasó a mi madre cnd era joven. Yo cmo no llevo lentillas me levanto con los ojos negros, xq cnd llego a casa me da mucha pereza desmaquillarme y al día siguiente mis legañas son negras y mi cara se ha quedado estampada en la almohada!

    Por cierto, quiero la segunda parte ya!! jajaja

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  10. Jaja, espero con interes el desenlace. Es posible que desees no haber despegado el ojo.


    Beso.

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  11. Jijijijiji, qué bonito comienzo :D
    Estoy ansiosa por saber cómo fue el cine, aunque imagino que no tan mal, visto el resultado...

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  12. Tus entradas son increibles, no paro de reirme! que pena que no te descubrí antes. Espero el desenlace.

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  13. Trabajo, hasta que pude conseguir la plaza en mi tierra, tarde unos largos años. Un abrazo.

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  14. Dime que no te acuerdas tan exactamente como parece de esa conversación... por que si es así, menuda memoriaaaaaaa...

    Las lentillas, uff cuantos problemas, yo sólo dormí con ellas una vez; al día siguiente no la encontraba y me dolía el ojo, y resulta que se me habia puesto arriba,debajo del párpado, que dolor!!! Creo que esta historia va a dar mucho de si ehh!!. Te doy una idea para conseguir el dichoso 2.55, cásate y ponlo en la lista de bodas...;)) besicos guapisimaaaa

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  15. Jo, lo de las lentillas.... a mi amiga también la pasa!! Cuando se duerme con ellas, ejjejejeej.

    Bueno, y ala, con la intriga me dejas! Quiero que continue esto!!

    Besicos

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  16. Necesitamos capítulo 2 pero ya ya ya YAAAAA!!!

    JC conoce esta parte de la historia??? Jajajaja

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  17. Perdona por mi ignorancia supina...

    ¿qué es el 2.55???????

    Gracias, chula, un beso.

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  18. en candy candy pasaba todo pero mas era un sufrir!
    mejor dejemoslo ahi en caricaturita todo

    ... la primera cita
    uf!

    la primera impresión dicen que jamas se olvida a ver que tal ...
    uy esto se pone mejor


    :)

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  19. Cristina, a mí lo de las lentillas me pasó un montón de veces; hasta me ponía hojas en la almohada con "quítate las lentillas" escrito en mayúsculas, y aún así se me olvidaba (cómo compartía habitación con mi hermana Eli, no encendía la luz para no despertarla y no veía la nota :) Un beso muy fuerte, guapa!

    El canto de la luna, es que las lentillas daban para mucho. Yo me operé de la vista hace seis años y a veces aún sueño con ellas! Otro beso!

    Ana, nada de fotos de esa época! (aunque era el final de las hombreras, y ya estaba claro que iban a quedar en el olvido, yo me aferré a ellas un tiempo más, me gustaban un montón). Habrá más, eso sí! Muchos besos!!!

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  20. Ojizarka, pues la mezcla del rímel y las lentillas es una auténtica bomba. Ni el loctite pega tan fuerte! Lo de dejar la almohada con manchurrones también me ha pasado alguna vez:) Ay, que juventud! Un besazo!

    Yum, no desvelo nada, que me encanta el suspense :) Un beso superfuerte!

    Exter, el final es más guay, en serio :) Aunque no se sabe, pudo pasar de todo... Otro puñado de besos!!!

    Sois increibles: muchas gracias por vuestros comentarios!

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  21. Rebeca, que guay que te gusten! No te preocupes, tengo historias para mil millones de entradas :). Muchos besos, guapa!

    El españoleto, en ese caso me alegro mucho de que volvieses a casa. Un amigo mío dice "yo entré en Madrid hace 20 años, pero Madrid no termina de entrar en mí". Creo que a ti te pasó algo parecido. Un beso enorme!

    Volvo, la situación fue parecida: compartía habitación con mi hermana Eli y la pobre siempre tenía que tragarse mis resacas (es más buena hermana que todas las cosas:); ese día la volví loca! Y me encanta la idea de la boda para el 2.55!!! Y JC puede poner un i-pad!!! Sí, habrá que pensarlo :)
    Muchos besos!!!

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  22. Sra. T., dile a tu amiga que se opere! Es lo mejor que me ha pasado en la vida (después de conocer a JC, por supuesto) (y después de abrir este blog) (y después del viaje a Tahilandia)... bueno, una de las mejores cosas :) Mil besos!

    Take, si que la conoce! Y la segunda parte también (aunque tarde un par de años en contársela) y aún está flipando :) Un beso grande!!!

    Sbm, ¿¿¿¿¿¿¿qué??????? No me lo creo!!!!!!! Cómo es posible????????
    Vaaale, estoy exagerando, porque mi padre tampoco sabía lo que era, ni JC :) Es un bolso de Chanel maravilloso. En un ratillo pongo foto (sigo siendo una torpe con esto de las fotos). Un besazo, chulo!

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  23. Jo, mis hermanas y yo estábamos enganchadas a Candy Candy; creo que es la causa de que seamos tan dramáticas y tan exageradas (cada capítulo era una inyección de drama y de romance en vena). Y en cuanto a lo que dices de la primera impresión, estoy totalmente de acuerdo contigo: olvidé muchas cosas de aquella noche, pero no de la impresión que me causó JC. Besos, guapa!!!

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  24. jajajajaja

    ¿cómo voy a saber qué es eso????

    ¡casi se me salta una vela de la nariz!

    Un beso, chula!!!!!

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  25. Sbm, ¿cómo vas a no saberlo??? No importa, había una carencia gravísima de conocimientos que ya está subsanada. Ahora puedes enfrentarte a la vida más preparado :)
    Otro beso, chulo!

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  26. Jajajaja que buena entrada.
    Vaya caso :)
    "Me gusta"

    Una preguntita.. ¿2.55?

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  27. Lili, tu estilo de escribir me recuerda muchísimo a una novela que escribió mi hija que es para partirse, la caña; por supuesto, de publicarla, nada, con lo difícil que está eso... pero es que parece que la estoy leyendo a ella, me encanta, quiero más.
    Siempre que veo que has hecho una entrada me vengo volando para tu blog; ésta la leí ayer y no tuve ni tiempo de comentar, así que la he vuelto a leer y la disfruto como la primera vez. ¡Tendrías que verme a mí cuando me despertaba en mis mañanas después de una juerga, ay, cómo las añoro! Eso sí, los ojos no se me pegaban pero tampoco se me veían, de coloroditos y encogíos, por Dios. Pero, vamos, que a las dos horas ya quería irme otra vez de cañas y marchita. Ahora, en cambio, me consuelo viendo el fútbol, es el mejor sustitutivo que he encontrado para la juerga, al menos saltas, gritas, te emocionas y te tomas un par de birritas, menos da una piedra.
    Mil besos, guapísima.

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  28. Señorita Rock´n Roll, bienvenida!!! Me alegro de que te guste :) Lo del 2.55 ya tiene explicación a la derecha (es un bolso de Chanel, y..., lo necesito)(llámame superficial, pero también sincera :)
    Un beso, guapa!

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  29. Ay qué grande!! jajajaj, si la Lili de ahora es genial la de hace 14 años debía ser lo máximo.
    Ay las lentillas, son el mejor invento del mundo a veces, pero otras.... que coñazo!!
    Quedamos a la espera del desenlace!!
    Un beso!!

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  30. Jana, en tu familia llevais la literatura en el código genético :) Ojalá que tu hija que no tire la toalla y siga mandando la novela a editoriales, nunca se sabe. En mi caso mi padre escribe y desde pequeña nos ha inculcado a todas la pasión por la literatura. Y las juergas de juventud... que recuerdos: había resaca, pero se pasaba rapídisimo y sobre las ocho de la tarde del día siguiente ya estabas preparada para salir de nuevo. No como ahora, que si salimos de juerguecilla luego necesitamos tres o cuatro días para recuperarnos (y eso que me entreno casi a diario a base de copitas de chardonnay :). Un montón de besos, guapa!

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  31. Isa, JC dice que hace catorce años parecía más calmadita, que la cosa empeora con los años :) Y las lentillas me hicieron un montón de faenas (¿por qué no me avisaban de que estaban en el ojo, las muy traidoras?), pero me operé hace tiempo y ahora veo superbien. Muchos besos!

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  32. Lili, yo me entreno a diario con una cervecita, pero ¡me duermo! Y es verdad, antes las juergas sólo nos dejaban ganas de seguirlas, era genial. Ayer tenía unas enormes ganas de salir un rato por la noche, ¡Halloween, por Dios!, y ¿sabes qué pasó?: me quedé frita en el sofá antes de las 11. Otra noche sin salir. Qué vergüenza. Ya, hasta la tarde de Nochebuena, ni un plan de fiesta. Ya te digo, menos mal que me gusta el fútbol.
    Mil besos, preciosa.

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  33. Que bien que nos cuentes como os conocisteis JC y tu! Pero en serio fue de fiesta? 14 años llevais ya?? Eso es una eternidad!
    Saludos,

    https://stuffeninbavaria.wordpress.com

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    Respuestas
    1. Stuffen, nada de catorce años, que desde el pasado jueves ya son 15 :-))))
      Nos conocimos en un pub en la zona de Moncloa, en Madrid (La Trama). El estaba con sus amigos y yo con mis amigas; entré en el pub, eché un vistazo alrededor y lo vi. Era guapísimo!!! Me acerqué y le dije "hola, tu cara me suena muchísimo, no nos conocemos?". Y él me dijo: "no, creo que no" y se marchó con sus amigos, que justo salían del bar. Y yo me quedé chafadísima..., pero a los dos minutos volvió! Y empezamos a hablar, y luego me acompañó y me besó y quedamos para ir al cine y... hasta hoy :-)))
      Un beso gigante!!!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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