jueves, 17 de noviembre de 2011

Uf, sardinas!!!

     Soy una superwoman: trabajo fuera de casa ocho horas y dentro de casa al menos dos. Adoro la mopa, el trapo del polvo, el estropajo y la fregona. Me encanta el olor del Pronto y, si pudiese, en vez de colonia me echaría Cristasol. Sólo tengo un punto débil entre tanto dechado de virtudes: odio cocinar. No llego a captar la gracia de pasar toda una hora entre grasa y olores a fritanga para que el resultado se disfrute sólo durante veinte minutos o, si JC está especialmente hablador, durante treinta.
    Hoy estoy mareada y tengo nauseas… No, nada de embarazo: sardinas.
    ¿Cómo se le pudo ocurrir a mi suegra traerme esos bichos crudos? ¿Qué le he hecho yo?
    —¿Qué es eso? —me preguntó JC cuando llegó de trabajar, señalando el bulto envuelto en cinco capas de papel albax  que estaba a punto de meter en una bolsa de plástico.
    —No sé de qué hablas, cariño —contesté acelerada, tratando de esconderlo detrás del microondas.
    —Eso —insistió, acercándose y cogiéndolo con cierta suspicacia.
    —¡Ah, esto! —intenté quitárselo de las manos sin éxito: ya lo estaba desembalando—. Lo ha traído tu madre.
    —¡Mmmm, sardinas! Genial, porque tengo un hambre tremenda.
    Lo miré aterrada. ¿No estaría pensando en hacerlas para cenar? ¿Y el olor? ¿Y el humo? ¡Nos tendríamos que ir a dormir a un hotel!
    —¿No prefieres algo de ensalada? ¿O un sándwich? —pregunté esperanzada.
    JC me miró con sorpresa.
    —¡Qué dices! —contestó, echando a andar hacia el dormitorio—. Tú no te preocupes; quédate en el salón, que me cambio y las frío en un segundo.
    Y hoy, dos días después, lavados hasta los estores y las fundas del sofá, puedo prometer y prometo que mi casa sigue oliendo a sardinas.
    Comprenderás que tengo cierto rencorcillo hacia la causante de mi malestar: mi querida Anestesia. Y el destino me ha puesto la revancha en bandeja.
    Al salir de trabajar esta tarde he pasado por La Sirena, ya sabes, la tienda de congelados, y he divisado una figura familiar. He parpadeado varias veces alucinada hasta convencerme de que no era una visión provocada por la intoxicación olfativa de los últimos días: efectivamente, allí estaba ella, delgada y morena, con un traje divino de tweed en tonos ocres, rebuscando en el congelador de las verduras.
    Mi mente ha volado al fin de semana pasado, cuando fuimos a comer a su casa.
    —No comprendo la gente que come congelados, con lo sano que es la verdura fresca —comentó con voz firme—. Si se tiene tiempo para ir de compras, también se ha de tener para preparar una buena comida casera.
    Me quedé callada. Aunque veía claramente lo absurdo del razonamiento, la cosa no iba conmigo.
    —Pues Lili compra mucho en La Sirena y no está mal —dijo JC, llevándose otra cuchara de cocido a la boca—. Mmmm…, aunque no se puede comparar con esto, claro.
    Mi suegra sonrió con serena superioridad.
    Y ahora la tengo justó ahí, con la cesta llena de bolsitas de cebolla picada y pimientos tricolor. Hasta distingo un paquete de judías verdes.
    Dudo unos segundos y me doy la vuelta, antes de que me vea y sepa que he descubierto su secreto.
    Salgo a la calle sonriendo, embargada por un sentimiento de virtud y santidad.
    Que no se diga que soy una chica rencorosa…

62 comentarios:

  1. Estoy segura q esto tendrá continuación!! jajaja.

    un besote!

    ResponderEliminar
  2. Oji!!! No sé, que me sentí tan bien siendo buena con Anestesia y no diciéndole:¡ja, te he pillado, cacho bruja! Pero como me chinnche mucho... Un besazo, guapa! Y feliz día:)

    ResponderEliminar
  3. Te has ganado el cielooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!! Puedes dejarle anónimos en el buzón, en plan; Mucho lirili, poco larala... o Conozco tu secreto!!! jejeje.

    Y en cuanto a las sardinas, yo cuando las hago en casa, bueno cuando las hace mi naranja en casa, ( a mi tampoco me encanta cocinar), las hace como guisadas con tomate y están buenísimas y así no huele, pero hacerlas fritas fue toda una osadía!!!. Dile a JC que si quiere sardinas, vaya a la fiesta de San Juan en A coruña, que las asan en la calle, y están bien buenas...Que tengas un buen día santurria que toca la bandurria!!! Biquiños

    ResponderEliminar
  4. Volbo, notaba que mi aura estaba un poco sucilla por el tema del carnet de conducir y del pobre pato, y necesitaba limpiarla un poco, y con esto la he dejado inmaculada:). Y lo de JC no tiene perdón, que yo soy muy especial con los olores! Muchos biquiños para ti también, preciosa!

    ResponderEliminar
  5. Yo creo que quedará totalmente limpia cuando vayas a su casa a comer tu chico valore positivamente su comida y ella se ponga medallas.
    Si ahí consigues callarte. Te has ganado el cielo!

    ResponderEliminar
  6. Eres demasiado buena. Yo habria ido a saludarla y le habria recomendado algo. O almenos, le habria hecho una foto. ;)

    ResponderEliminar
  7. Uy, Celia, eso no sé yo si no va a ser demasiado para mí... Ya te contaré si lo consigo:) Un besazo, preciosa!

    ResponderEliminar
  8. Soys S, lo de la foto lo pensé después!!! Que fallo, madre, que fallo... Otro beso!

    ResponderEliminar
  9. Ya de por sí soy reacio al tema pescado… generalmente a cualquier cosa que salga del agua.

    Pero lo de las sardinas es la cosa más ASQUEROSA que se ha creado. Qué olor, qué peste…

    Y muy mal, al menos, aunque no le dijeras nada, tenías que haber ido a saludarla con toda la falsedad del mundo, súper encantadora, a ver cómo reaccionaba cuando supiera que la habías visto con las verduras congeladas!

    ResponderEliminar
  10. Take, noooooo, que estaba como con maldad interior y eso me sienta fatal. Ahora estoy a cero en el marcador (porque lo de callarme es de tan tan tan buena gente que borra todo lo malo de mi vida pasada)(incluso lo que hubiese hecho en vidas anteriores)(y todavía me sobra un poco para el futuro:)
    Besos a millones!!!

    ResponderEliminar
  11. jajajajaja las sardinas llegan y se quedan en casa, para siempre de los jamases... y tu lo has lavado todo, ¡¡da igual!!, el año que viene por estas misma fechas revivirás el mismo olor, así de repente, como quien no quiere la cosa... es el "espíritu" sardinero que se empeña en no seguir la luz al final del túnel...

    cuando necesito un "plus" de alegría en mi cuerpo vengo corriendo a leerte... me parto contigo!!!

    un saludito

    ResponderEliminar
  12. Maria Oliver, no me digas eso, que al final nos tenemos que mudar!!! ¿A quien se le ocurre, por dios? Sardinas!!! En un piso!!! Eso es para la playa y los chiringuitos, al aire libre.
    Muchos besos, guapa!!!

    ResponderEliminar
  13. Sí te hubiera conocido antes que el gran afortunado don J.C. (ambos lo sois) no te hubieras escapado ¿o tal vez sí? Salvo que fueras una especialista del escapismo y no quisieras amargarte la vida. Como nos entenderíamos los dos a la hora de limpiar la casa, tendríamos hasta discusiones por realizar tan sagrada y placentera labor, los muebles se desgastarían por tanto pasarle el trapo, sobre el suelo construiríamos unos andamios para no pisarlo y cocinar, que mejor que en el balcón o en su defecto en la terraza, nos evitábamos los olores y los vecinos conocerían nuestros gustos culinarios y hasta alguno aprendería a guisar viéndonos (aunque ahí vendrían los motivos del divorcio, ¿quién cocinaría?, bueno siempre se podría contratar a una chef ¿no?).
    Debería encontrarse prohibido asar sardinas en una cocina, salvo que fuera la del otro, como muy bien hizo tu bendita suegra. Gracias por tu interés querida Lili, pero el psiquiatra me ha prohibido tener un blog, me perjudicaría seriamente mi salud mental, ya de por sí mermada. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Lo que eres es una sosa, yo habría ido le habría dado un golpecito en el hombro y le habría dicho prueba esto, a JC le chifla, seguro que habría salido con alguna excusa curiosa y buena para el blog :d

    Lo de las sardinas, mortal, pero peor aún es el olor a salmón!!! se le ocurrió a hacerlo a mi amiga LA RUBIA (Que hace mucho que es morena) y madre de Alá, estuvimos un montón de rato sentadas en el patio de su casa esperando a que aquello dejara de oler. Puag!!!

    ResponderEliminar
  15. sinceramente creo que has hecho un error de calculo. Ella no sabe que la has visto, y siempre lo negara pero si tan solo hubieras saludado,...el estoque habria sido definitivo. pero imagino que eres mejor que todo eso...

    La Sirena mola pero sigo pensando que es algo caro...

    Salu2.

    ResponderEliminar
  16. Por cierto, Soy S, ¿nos conocemos in person? Besos!

    ResponderEliminar
  17. El españoleto, nos podríamos ir a comer fuera todos los días y así nos ahorramos el divorcio! Ohhhhh, y nos podríamos ir de compras juntos tambien!!!!! Pero te voy a contar un secretillo: me parece que tienes demasiada buena opinión de mí, que yo soy muy rara y hay que tener muuuucha paciencia conmigo (pregúntale a don Francisco, que el me conoce bien:). Un beso enorme!

    Que no, Ana, que estoy entrando en una fase zen!!! Además, ahora mi karma me debe una y eso significa que me tienen que pasar cosas buenas a la fuerza (bolso maravilloso, un trabajo nuevo, un viajecillo...)(¿he dicho lo del bolso?). Lo del salmón, argh!!! , con lo bueno que esta crudito sobre arroz... Besos!!!

    ResponderEliminar
  18. Que voy a ser mejor, Sandler! Es por el karma, y porque no cai en hacerle una foto (este fue un fallo de los gordos, sí). Y La Sirena no es cara! Vamos a ver, tú sabes lo que es La Sirena? Porque a ver si no estamos hablando de lo mismo... Besossss
    Voy a tu blog a cotillear que tal te ha ido la reunión:)

    ResponderEliminar
  19. Yo también soy muy raro y don Francisco solo puede decirme cosas buenas de ti. Me conformare con leerte y comentarte. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  20. Cómo de raro? Y en que plan? Yo soy una mezcla de Pheobe, Monica y Rachel (las chicas de Friends), con un claro predominio de Phoebe sobre las demás:) Excepto en el vestir, claro, que en eso soy más tipo Rachel.
    Y bueeeeno, don Francisco tiene sus días conmigo (pero es que él es muy suyo también).
    Más besos

    ResponderEliminar
  21. Ya lo dijiste tú con la foto, la cual me representa, me equivoque de tiempo y lugar. Me conoces de sobra, como a don Francisco, somos muy nuestros.

    ResponderEliminar
  22. la colorimetria va con las legumbres y hasta ingredientes de cocina :^^

    besos!

    ResponderEliminar
  23. El españoleto, a veces creo que sabes quien soy... No, no Lili, sino yo.

    ResponderEliminar
  24. Jo, no sé lo que es la colorimetria, pero suena bien. Cuéntame!
    Un beso, guapa!

    ResponderEliminar
  25. Hum! ¿seguro que no estás pensando en esperar a que un día te toque las narices y adivines algún ingrediente congelado en su comida/cocina y se lo hagas saber dejándola en evidencia???
    Mmmmmm, con la gente mala no se puede ser buena!

    ResponderEliminar
  26. Mi vecina de abajo también fríe sardinas a horas intempestivas, no sé por qué.
    Debiste sacarle una foto a tu suegra, más adelante lo puede negar.

    ResponderEliminar
  27. Liliii, hacia dias que no podia pasarme!!

    Vaya con Anestesia!! Dando lecciones de comida sana y al final acaba pecando como todas!! Dios sabe cuantas cosas mas hará a escondidas hará la bru... jajajjaja

    Un beso reina!! Echaba de menos tu blog!!

    ResponderEliminar
  28. Superwoman y para nada rencorosa ¿formamos un equipo para salvar al mundo?
    Saludos de SuperEhore.
    :)

    ResponderEliminar
  29. Exter, no, claro que no... Salvo que se porte faltal... Pero me falta la foto!!! Que fallo, de verdad! Un besazo:)

    Doctora, las sardinas deberían estar prohibidas por los estatutos de la comunidad! Ya..., lo de la foto me reconcome por dentro; que coraje! Otro beso, guapa!

    ResponderEliminar
  30. Ahora posees información privilegiada... El problema es que la tentación de utilizar ese poder para hacer el mal debe ser grande... ;D

    Me gustan tus entradas: ese estilo tan literario que utilizas logra el efecto deseado. Muy bueno.

    ResponderEliminar
  31. Isa!!! Me encanta verte por aquí:) Sí, Anestesia la perfecta, resulta que no lo es tanto! Mil besos!!!

    Sergio, eso está hecho! Yo me pido el mono de catwoman, tú te puedes poner unas mallas rojas, y a hacer el bien! Ojalá hubiera tenido tu cámara... Un beso enorme:)

    ResponderEliminar
  32. Lili, ¿has probado las sardinas a la plancha con mucha sal y por encima un poquito de almíbar de melocotón? IN-superable. Si un día tu chico decide volver a hacer sardinas, haz la prueba. No volverás a oler tus fundas y tus estores.

    Un beso, chula!

    ResponderEliminar
  33. Tarambana, sí..., he de reconocer que el lado oscuro me llama; a ver cuanto aguanto siendo buena:) Me alegro de que te guste el blog; para mí es un sueño que la gente me lea y opine (es lo que siempre he querido:) Millones de besos!!!

    ResponderEliminar
  34. No, no, no, Sbm, nunca más habrá sardinas en esta casa!!! Por ahí no paso. Las sardinas al bar de la esquina, que para eso está:) Un beso, chulo!

    ResponderEliminar
  35. Lo del olor a sardinas.... es así siempre!!!! En casa a veces pasa..... En fin...

    Y lo de tu suegra... ya se que usarás esto contra ella cuando llegue el momento... y quiero que nos lo cuentes, jejejejeee.

    Besicos

    ResponderEliminar
  36. ¿apostamos a cuanto tardas en contarlo?

    Que gustillo malvado saberla mentirosilla ;)

    ResponderEliminar
  37. Lili, he dicho algo caro. Y claro que se lo que es La Sirena, de hecho compro a veces ahi y hay cosas que son un pelor caras,...pero no nos pondremos a discutir sobre esto, jajajaja...

    gracias por preguntar por la reunion, voy a escribir un post sobre mis ultimas 24 horas, hay cosillas poco divertidas,....

    ResponderEliminar
  38. Oye, A. SANDLER, yo no sé qué tal fue la cena tampoco! Fuisteis al Olsen? Merece la pena? Porque para tomarse unas pijicopas tengo claro que sí... lo que te dije, vamos.

    ResponderEliminar
  39. Yo sólo sé que hoy tampoco me ha invitado nadie a nada... no puede ser

    ResponderEliminar
  40. ANA, algo estás haciendo mal. No sé el qué. Pero algo va mal.

    ResponderEliminar
  41. Yo no las he visto, así que eso no puede ser.

    ResponderEliminar
  42. Cuando quieras!! pero mi tope son una bolsa de pipas :D

    ResponderEliminar
  43. ¡Lili, tendrías que haber ido a saludarla con tu mejor sonrisa! Ay, qué oportunidad perdida... pero siempre puedes encontrar otra, la próxima vez no la dejas escapar, merecerá la pena, seguro.
    El olor a sardinas... resucita hasta a los gatos, no te digo más.
    Mil besitos.

    ResponderEliminar
  44. En fin, te entiendo... Las suegras se reciben como al invierno: con resignación.
    Besicos p8los

    ResponderEliminar
  45. Sandler, es que no sabía si había La Sirena en Barcelona:). Voy a tu blog, a ver que nos cuentas. Un beso enorme!
    Take y Ana, de juerga sin mí? Y yo viendo Mentes Criminales? Joooooooooooooooooooo.........., la próxima vez me avisais, aunque sea a voces (que cómo Madrid es chico, seguro que os oigo:) Millones de besos!!!

    ResponderEliminar
  46. Jana, si es que me sentía tan mala persona con las discusiones del carnet y del golf que necesitaba una buena acción para limpiar mi aura. Aunque quizás me he pasado y he llegado a la categoría de santa:). Y esta mañana, al salir de casa, seguía oliendo a sardinas, en serio! Un beso enorme, preciosa, y feliz viernes!

    P8ladas, me encanta tu nombre! Bienvenida!!! Sí, mucha resignación y mucha paciencia:) Un beso!!!

    ResponderEliminar
  47. Las sardinas como las bicicletas son para el verano, sólo se admiten en chiringuitos de playa
    Yo tampoco era una buena cocinero, me conocen por haber puesto una pizza en el microondas porque no sabía que era para horno tradicional, salió hecha piedra...
    También trasladé un pavo de Navidad por avión te recomiendo http://crueladeval.blogspot.com/2007/12/un-pavo-de-alto-vuelo.html
    por otra parte mi suegra tampoco se luce en la cocina que se diga así que no se mete conmigo jajaj en esas cosas por lo menos
    Besos

    ResponderEliminar
  48. Me has recordado,Lili,
    a mis padres,a mi padre le encantan las sardinas,
    pero mi madre odia el olor que dejan en toda la casa, incluso lo lleva mal cuando las hace la vecina porque si hay algo abierto, se entra el olor. A mí me encanta el arroz, y prefiero las sardinas al cordero que ese si que echa un tufo que tira para atrás.

    ResponderEliminar
  49. Lili!!! Pues yo me habría acercado a saludarla... Fijo que su cara al verte allí habría sido todo un poema!!! jajaja.

    Por cierto, tampoco soporto el olor de las sardinas, y al parecer mi vecina de abajo, las hace noche sí, noche también para cenar!!! Puaaajj!!!!!!

    Un besote guapa!!!!

    ResponderEliminar
  50. jaja, como estudiante tambien suelo recurrir a los congelados.
    muy divertida tu entrada

    ResponderEliminar
  51. Cruela, eres de las mías!!! De las de no cocinar, me refiero:) Voy ipso facto a tu blog. Un beso enorme, guapa!!!

    Expediente X, estoy con tu madre. El descansillo oliendo a comida, uf! Y cómo el olor se me meta por la ventana me quejo a la presidenta! Bueno, no porque soy yo, pero el año que viene sí que me quejo:) Lo del cordero no sé, nunca lo hemos hecho en casa, y por lo que me dices, no lo hacemos ni loca! Besos!!!

    ResponderEliminar
  52. Cristina, lo de saludar no sé, pero hacerle una foto... ¿por qué no se la hice, por qué????? En fin... Y yo a tu vecina ni la saludaba, hombreya:) Millones de besos!!!

    Clá, me alegro de que te hayas reído. No sé que sería de mi vida sin congelados:) Muchos besos!!!

    ResponderEliminar
  53. Yo no podría evitar enviarle una nota como la de aquella película:
    "Sé lo que hiciste el jueves pasado..."

    ResponderEliminar
  54. tanto dar vuelta por los blogger y este ni me sonaba!!! aqui instalo mi tienda de campaña para compartir lo que se tercie...unas sardinas...una suegra...muack

    ResponderEliminar
  55. Muy divertido...

    Las suegras son una especie peculiar, aterradora y en muchos casos autodenominadas "especialistas culinarias" jeje.

    Muchas gracias por tu visita, estaré por aquí.
    Un besito.

    ResponderEliminar
  56. Y a mi que me gusta el olor a fritanga... rara que es una!
    Un saludo, me quedo por aquí a ver cómo acaba el culebrón suegril ;)

    ResponderEliminar
  57. Yo habría aprovechado que estaba inclinada cogiendo algún producto para darle un cariñoso empujón y meterla dentro del congelador!!
    O, menos lesivo para su integridad física pero no para su imagen, una foto con el móvil y después publicársela en su perfil.

    ResponderEliminar
  58. :(, eso está guay!!! No sé cuanto aguantaré con este secreto, pero cuando no pueda más, tu opción me gusta mucho! Un beso enorme:)

    Arwen, bienvenida paisana!!! Espero que lo que se tercie te haga reir. Un beso enorme:)

    Lo qu el apetece a Ofelia, sí que son una especie curiosa la de las suegras. La mía es terrorífica, no te voy a engañar:) Besos, y bienvenida!!!

    ResponderEliminar
  59. Lulu, el olor a fritanga??? A mí me gusta a veces la fritanga, pero el olor..., No, con eso no puedo:) Gracias por quedarte, guapa!!! Muchos besos:)

    Bartolo (o Bartolillo?) lo de la foto lo pensé después y porque me lo dijo Soy S.!!! Qué fallo más grande, pero que fallo! Un besazo:)

    ResponderEliminar

Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...