sábado, 10 de diciembre de 2011

Teoría de una conspiración

    He quedado a comer con mi cuñado Javi, el hermano de JC, que aparte de ser un tipo estupendo, tener muchísimo estilo y llevar un corte de pelo divino, conoce a todo el mundo y me va a presentar al director de una supergestoría. ¡¡¡Bien!!!
    Sé lo que estás pensando. ¿Y la agencia de detectives? No, no lo he olvidado, que trabajar cerca de un 2.55 tiene que ser muy guay, pero no puedo dejar pasar ninguna posibilidad, y menos con Eduardo, mi jefe, al borde de la esquizofrenia.
    El restaurante está en la acera de enfrente. Miro mi reloj y veo que me da tiempo a comprar un periódico de economía; Javi me ha dicho que eso viste mucho y aporta seriedad y profesionalidad a cualquiera. Sí, lo sé, yo también creo que necesito un poquito de ambas cosas.
    Me acerco a un quiosco y echo un vistazo por encima.
   Mmmm…, no los veo. ¿Dónde están esos diarios?
    —Disculpe —le digo al quiosquero; espero un instante a que me mire…, y espero otro…, y espero otro más…, y continúo—: ¿No tienen algún periódico de economía?
    —Sí, están por ahí —señala un punto lejano en el horizonte, que abarca desde el este hasta el oeste, pasando incluso por el cielo y el subsuelo, y sigue leyendo el Marca.
    Hago un giro con el cuello que habría dejado a mi profesora de yoga alucinando y sigo sin localizarlos.
    —Perdone, pero no los veo —insisto, toda dulzura y educación.
    —Están ahí —y vuelve a marcar un arco de ciento ochenta grados con el brazo.
    La cosa no va bien, no. Abro mi bolso, cojo una piedra rosa que me dio mi madre hace unos días y que equilibra no-se-qué energías y se la lanzo a la cabeza.
    Mentalmente, por supuesto.
    En la realidad, la aprieto fuerte en mi mano y respiro profundo.
    —Si pudiera ser más —amable, simpático, considerado, educado, servicial, cortés…— concreto.
    El tipo levanta la vista del Marca y me mira con hastío.
    —“Ahí” —y dirige el dedo índice hacia un rinconcillo del mostrador—, significa “ahí”.
    —Gracias —contesto, satisfecha por el dominio de mis propios impulsos. ¿Para qué fingir contigo?; si fuese por mí le habría mandado al quinto pino, pero no puedo llegar a la cita con los nervios de punta y el aura llena de oscuros pensamientos.
     Me acerco al lugar que me ha señalado y…
    ¡Arghhhh! ¿Pero qué es eso?
    ¡¡¡Qué asco, por Dios!!!
    ¿Hacer algo así con un…, no sé ni lo que es, es legal?
    ¡Madre mía, si parece una… vaca! (*)
    Me estoy mareando, en serio… ¿Este tío se ha vuelto loco o qué?
   —Señora, disculpe —el quiosquero-depravado sale de detrás del mostrador y se acerca a mí con un pañuelo—. ¿Se encuentra bien?
    Trato de recuperar el equilibrio y lo miro con cautela.
   —Señorita —le corrijo con frialdad, pero de pronto me doy cuenta del error—: Señora, sí, y mi marido me está esperando justo en la esquina.
    —Bien, si quiere le aviso —y se acerca cada vez más, con el pañuelo en la mano.
    En mitad del mareo, mis súper-reflejos se ponen en marcha y veo lo que sucede con absoluta claridad.
    ¡Madre mía, seguro que tiene cloroformo y va a dejarme inconsciente! ¡Y luego me secuestrará y pedirá un rescate! ¡Y JC lo pagará, y yo me volveré a quedar sin mi 2.55 esta Navidad!
    —¡Quieto ahí! —le digo en voz alta. El hombre se queda paralizado—. ¡Ni se le ocurra acercarse o me pondré a gritar!
    —Señora, si quiere llamo a una ambulancia —y comienza a agitar el pañuelo, haciendo que llegue hasta mí una ligera brisilla.
   —¡Señorita! —le corrijo, por la fuerza de la costumbre, pero de nuevo mis súper-reflejos salen a relucir—. ¡Señora, sí! ¡Y no agite el pañuelo! ¿Cree que no me he dado cuenta de lo que pretende?
    ¡Pertenece a una mafia! ¡¡¡Con ambulancias y todo!!!
    —Señora, perdone pero no entiendo nada —y de nuevo inicia la marcha hacia mí.
    —¡Señorita! —insisto—. ¡Señora! —añado.
    —¿Lili? —oigo una voz a mis espaldas. Me giro y es Javi. ¡Salvada! —. ¿Estás bien? ¿Tienes algún problema con este hombre?
   —No, a mí no me meta, que yo sólo pretendía hacerle un poco de aire —contesta el quiosquero—. Se quedó muy pálida de pronto y empezó a gritar —y se lleva un dedo a la cabeza, en clara señal de locura—. ¡Está como una cabra!
    Me abrazo a Javi y le digo bajito, para que no me oiga el psicópata:
    —Ese tipo está loco y quiere secuestrarme y lleva un pañuelo con cloroformo y…
    —Lili —me interrumpe Javi, pero no le hago caso. Necesito que tenga toda la información, antes de que sea demasiado tarde.
    —… y va a pedir un rescate, pero en realidad es el jefe de una cuadrilla de mafiosos que controlan las ambulancias de la ciudad y están experimentando con un nuevo virus de una cepa rarísima y… —un momento…
    ¿Cómo sé yo eso? Levanto la vista hacia Javi, que me observa atónito.
    Despacio, los recuerdos se abren camino en mi cabeza…
    No puede ser…
    ¿Por qué me pasan estas cosas a mí?
    ¿¿¿Con lo normal que soy yo???
    Le hago un gesto de silencio con la mano a mi cuñado y comienzo a caminar hacia el frente. 
    —¡Señora! —exclama el quiosquero, con un ligero mosqueo en su voz —¿Tanto grito y no compra nada?
    —¡Señorita, cacho garrulo! —le grito, sin volver la cabeza y cogiendo cada vez más velocidad en mis pasos
    —¿Qué pasa? —pregunta Javi, que me sigue un metro por detrás—. ¿Llamamos a la policía?
    Mmmm…
    No…, no creo que sea necesario…
   Quizás la clave esté en no leer una novela de misterio y beberme media botella de chardonnay en una sola noche… Así no hay forma de distinguir entre una conspiración real y una imaginaria.

(*) Aclarar, ante ciertas dudillas suscitadas, que la revista que el quisoquero-depravado me indicó (probablemente por error, digo yo), lejos de ser de economía,  estaba orientada a un público un tanto especial..., ya sabes..., JC dice que eso se llama zoofilia... Llámame ignorante, pero yo no sabía que eso existía.

33 comentarios:

  1. Me alegro de que te gusten los zapatos, gracias! :) xxx

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  2. Jajaja madre mía, Lili!!! Lo que no te pase a ti...!!!
    Pobre quiosquero, se debió quedar un tanto alucinado no¿? Tremenda imaginación la tuya, para deducir todo eso en un momentillo ;) Suerte de tu cuñado que te rescató!!

    Un beso guap!!

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  3. Jajajaja...seguro que el quiosquero no se va a poder olvidar de su cara en mucho tiempo, señorita...digooooooo, señora! :P

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  4. jajaja, supongo que a partir de ahora irás a otro quiosko, ese pobre hombre no dejará que te acerques.

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  5. Pero si vales para guionista tu!!! jajaja Las películas que te montas en un momento jajajaj Me he reido un montón!!! :)

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  6. Una cenicienta moderna, no es que me gusten, es que si los veo por la calle, te los quito!!! Son perfectos!!! Un besazo, guapa, y gracias por tu visita:)

    Cristina, con lo buenecilla que soy yo... Sí, el quiosquero debe seguir alucinando,el pobre; no me acerco por la zona en cinco años (menos mal que no fue en la zona de Goya!!!) Besos!!!

    Martha, jajaja, va a soñar conmigo una temporada, sí! Y señorita, por supuesto:) Muchos besos!!!

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  7. Poemas, no me acerco a veinte kilómetros a la redonda del quiosco! Bueno, lo dejo en dos, que si no me salgo de Madrid:) Mil besos!!!

    Ameba, y lo peor es que en la vida real soy peor!!! Aquí sólo os cuento lo bueno:) Más besos!!!

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  8. Lili esto es real?? si es subrealista!!ajjaja vaya telita...
    Por cierto,no es por echar mas leña al fuego...pero el quiosquero tenia razon...señorita ya no esta contemplado dentro de la real academia como tal,por las conotaciones negativas que tenia etc...todas las mujeres,sin importar su estado civil,son señoras... xD

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  9. Probablemente sea uno de los relatos más surrealistas del blog XD

    Que tengas buen finde, señora... uh... ¡señorita!... quiero decir... ¡señora!!. Bueno, tú ya me entiendes, Lili. :D

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  10. Yo me he quedado fuera de juego :D
    Por cierto, no he probado nunca el Chardonay pero desde que te leo me muero de ganas! :D

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  11. Por si acaso, lo mejor será que no vuelvas por allí... ;)

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  12. Verillo..., está basado en hechos reales:) Y lo de señorita, es que me mata por el tema de la edad (y eso que sigo siendo superjoven!), pero me quedo en estado de shock cuando me llaman señora en vez de señorita! Tengo que empezar a superarlo, lo sé... Un beso enorme!!!

    Tarambana, es que mi veia es muy rara!!! Con lo buena que soy yo, ya sabes, pero a veces... Creo que me voy a pasar una temporada sin leer novelas de misterio (no, del chardonnay no puedo prescindir:) Muchos besos, guapo!

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  13. Exter!!! No son horas de leer mis entradas, que ya de por si suenan un poco increibles, pero de madrugada... Jajajaja!!! Si alguna vez nos conocemos, te invitaré a una copa de chardonnay, o mejor a dos. Besos!!!!

    Mi casa de juguete, no volveré, no. Menos mal que el quiosco no está por mi zona habitual de compras-paseo-más compras:) Un beso enorme!

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  14. Pobre hombre... yo que tú me pasaba por allí y le invitaba a una copita de esas... para que empatice contigo, mujer.
    Tengo que probarlo.
    ¡Muchos besos, Lili!

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  15. Sin duda el kioskero trabaja para la detective, su propósito era chafarte la entrevista. Tienes que darte cuenta de estas cosas si quieres trabajar en la agencia de detectives, eh :P

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  16. eso te pasa por ir de "Guay" y querer comprar periódicos coñazo-económicos, jajajaja...

    zapatero a tus zapatos, tú a tu Vogue y a disfrutar.

    saludos;)

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  17. Jajaja! Lili, absolutamente genial... Los gañanes son la sal de la vida... Me voy a dormir con la sonrisa...hasta mañana

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  18. ¡¡¡Lili, estás fatal!!! Aunque sí, el quioquero ya podría no haber mezclado periódicos de economía con revistas zoofílicas :S.

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  19. Si no hace falta hacer un safari, con pasar un día a tu lado se puede disfrutar de las más insospechadas aventuras.
    :)

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  20. ¿Que no me vaya sin decirte algo?
    Estás majara, chula!

    Un beso

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  21. Jana, no, no me atrevo a acercarme al quiosquero. Creo que necesitaría litros de alcohol para olvidarse de mí... Un beso, guapa!!!

    Doctora, creo que el trabajo de detective también perfecto para ti :) Muchos besos, rubia!

    No, Sandler, de guay no; de profesional :) Si me contratasen en Vogue, todo sería mucho más sencillo (si me la sé casi de memoria!!!) Besos, guapo!

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  22. Idoia, sí, que sería de mí sin esos tipos raros con los que me cruzo, porque yo soy tan normalilla... :) Un besazo, guapa!!!

    Doctora Anchoa, yo creo que lo hizo por mala idea. Y porque tanto leer el Marca no puede traer nada bueno. Besos!!!

    Sergio, cuando quieras te vienes:) Un beso!

    Sbm, jajajaja, sólo vas a decirme eso? En serio sólo eso? Un beso, chulo!

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  23. Desde luego, te pasan una cosas!!!!!

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  24. O sea, que esta es tu parte buena, la otra la dejas para cuando publiques (tramposa).Creo que los periódicos de economía tienen bastante de zoofilia, no obstante, igual no iba tan desencaminado el quiosquero.

    Un beso.

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  25. Leticia, y las que no cuento!!! Porque hay algunas que no os creerías ni con una botella entera de chardonnay:) Un beso!!!

    Walden, todas mis partes son buenas!!! (o eso dice JC:). Un besazo, guapo!!!

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  26. jejjejeejjejeej, muy bueno!!!!

    Como dice Martha, el quiosquero también tardará en olvidar la experiencia, ejejje

    Besicos

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  27. Yaaaaaaaaa!!!!
    Llegué por aquí!!! XD!!!!
    Y me quedo ;)

    Salu2!!!!

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  28. Gracias por las risas! tío depravadoo e insensible!

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  29. noooo? en serio? no conocías...???

    yo no soy "vegetariano" y lo considero una aberración

    los animales no pueden elegir

    ahora bien, bizarro soy un rato (si, piensa mal y aciertas fijo fijo fijo...)

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  30. Lili; Maripili requiere tu vuelta a la normalidad en mi blog...

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  31. Sra. T, ahora que lo veo con pespectiva, creo que le alegré el día. Una loca así no se ve a menudo :) Besos, preciosa!!!

    :( ¿?

    Sweet, me gusta verte por aquí! Besos!!!

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  32. Marta, me encanta hacer reir!!! Un beso :)

    Anónimo, salen ese tipo de cosas en el Vogue? En Elle? En Telva? En InStyle? Yo pensé que eran una leyenda urbana, como lo de los polvos picapica y la coca cola:)
    Que piense mal en que? Besos!

    Sandler, jajajaja!!!! Si es que de repente me ha dado por trabajar! Y encima me voy de la asesoria y estoy recuperando mi nivel de inglés (no vaya a ser que me haga falta de verdad y menudo lío...). Un beso, guapo!!!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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