miércoles, 21 de marzo de 2012

La prueba (Vol. I)

    ¡Hace un día precioso, uno de los más bonitos de mi vida!
    Sí, tal vez el cielo esté cubierto de nubes y haga un frío propio del Polo Norte; sí, quizás esté lloviendo a mares, y sí, puede que esta mañana me haya resbalado al pisar un montoncito de nieve que había justo a la salida del portal de casa y me haya hecho un moratón del tamaño de la catedral de Burgos, ¿pero qué importa eso si en menos de dos horas saldré de la agencia e iré a probarme vestidos de novia?
    Lo único que me tiene un poco disgustada es mi pelo: ha cobrado vida propia y amenaza con devorarme lentamente. Tal vez si me lo recojo en un moño informal al estilo de Kate…
    ¡Ups, me llaman al móvil!
    —¿Sí? —pregunto mientras intento alcanzar los rizos que me han salido de forma absolutamente inexplicable. ¿Estaré experimentando algún tipo de mutación?
    —Lili, soy Eli. ¿A qué hora es la prueba?
    —A las seis y media —contesto, y obvio el hecho de que le he mandado cinco correos al respecto; prefiero ir a lo que me preocupa—. ¿Puedes traerte las planchas del pelo? Me están saliendo tirabuzones.
    —Eso es la humedad; siempre has tenido un pelo muy raro —¡eh!, ¿qué significa eso de “raro”? —. ¿Seguro que la cita es a las seis y media?
    —¡Eli, que te puse un montón de correos! —respondo, ligeramente mosqueada. ¿Raro? ¿Mi pelo raro? ¡Rara ella, no te digo!
    —Vale. Te dejo, que tengo mucho lío. Un beso.
    —Otro beso —le digo a la señal de desconectado.
    Miro mi reflejo en la pantalla del ordenador. Mmmm…, no, la humedad no es suficiente para esto que me está pasando en la cabeza. Quizás los nervios me estén provocando algún efecto secundario desconocido. Voy a echar un vistazo en Google...
    ¡Eh! ¿Otra llamada?
    —¿Sí?
    —Hola, soy Sofi. ¿A qué hora es la prueba de los vestidos?
    —A las seis y media —¿nadie lee mis e-mails?
    —¿Seguro? ¿No era a las siete?  
    —¡Sofi, que te puse mil correos y te mandé un WhatsApp hace un rato! 
    —Lili, no pagues tu estrés conmigo —replica mi hermana con tono ofendido—, pero estoy casi segura de que me dijiste que a las siete —guardo un prudencial silencio; mejor eso que mandarla al quinto pino—. En fin, tú sabrás. Un beso. Hasta luego —y cuelga.
    Yo también. Justo a tiempo para que suene otra llamada.
    Miro la pantalla: es mi madre.
    ¡¡¡Joooo!!!
    —¿Mamá?
    —Lili, cariño, ¿la cita es a las cinco y media o a la seis?
    —¡¡¡Mamá!!! —¿será una cámara oculta?
    —Dime, cariño —responde toda inocencia.
    —¿Te estás burlando de mí? ¡Que te llamé hace una hora para recordártelo! —¡no se le ha podido olvidar en menos de 60 minutos! ¡Ni siquiera yo tengo una memoria tan de pez! ¡Es que ni siquiera un pez tiene una memoria tan de pez, por Dios!
    —Lili, no me hables así que soy tu madre —contesta ofendida.
    Hago una respiración completa y profunda mientras repito mentalmente “relax” (truquillos de mi profe de yoga para situaciones límite) y noto como el pulso baja de las 200 pulsaciones a las 150: la amenaza del infarto va desapareciendo.
    —A las seis y media —contesto con algo de calma—. Hemos quedado a las seis y media. Ni a las siete, ni a las cinco. Tampoco a las seis. A las seis y media.
    —Cielo, creo que estás demasiado nerviosa. Te llevaré unas hierbas que me ha dado el maestro yogui y un trozo de piedra lunar para que…
    —Un beso, mamá.
    Corto la llamada. Sí, yo también lo he oído: piedra lunar…. No, yo tampoco sé de qué habla… Sí, la idea de una secta a veces se me pasa por la cabeza, pero…
    ¿¿¿Otra llamada???
    No, no pienso contestar.
    Quince toques después el teléfono deja de sonar. ¡Bien! Voy a apagarlo y…
    ¡¡¡Argh!!! ¡Me llaman de nuevo!
    Paso. Me hago la loca. Ni lo miro.
    El móvil enmudece.
    ¡¡¡Y vuelve a sonar!!!
    ¡¡¡Madre de Dios!!! ¿Hasta cuando va a durar esto?
    Me lío la manta a la cabeza y lo cojo: difícil estar más histérica de lo que ya estoy.   
    —¿Diga?
    —Lili, soy Javi. ¿Quieres que lleve una botella de chardonnay a la prueba? —la voz de mi cuñado es como un bálsamo para mis nervios destrozados—. Jon dice que hay que brindar cuando hayas elegido el vestido.
    —¡Oh, me encantaría! —respondo aliviada. ¡Adoro al hermano de JC y a su marido, son los mejores! Al principio dudé en pedirles que me acompañasen, pero Jon tiene un gusto guay para la ropa y Javi es genial. ¡No pueden faltar! —. ¿Crees que podríamos tomar también unos pastelitos y unos bombones?
    —¡Es una idea perfecta! Llamo a Jon para que los compre —¿ves a lo que me refiero?
    —Gracias, Javi; eres un sol. Nos vemos en un rato
    —¿Al final la cita es a las siete? Jon dice que hemos quedado a las ocho pero me parece muy tarde, y como ya sé lo despistado que es para el tema de…
    No…
    ¡¡¡No me lo creo!!!
   Desconecto el móvil y lo meto en mi bolso. Me pongo el abrigo, la bufanda, el gorro y los guantes y apago el ordenador. 
    Y me bajo a la cafetería de la esquina a tomar tila y a esperar a que den las seis y media. Que es la hora de la prueba de los vestidos. No hay duda.
   

    PD-1.- Sí, voy a acortar un poquito mi jornada laboral, pero las circusntancias me han obligado a ello: tú eres testigo.

    PD-2.- De todos modos, mejor desvío el teléfono de la oficina a mi móvil; no podría perdonarme que llamase el primer cliente y nadie cogiese su llamada. Y menos aún que llamase Bárbara y yo no cogiese su llamada (por Alfonso no hay que preocuparse: tiene la gripe).

    PD-3.- Claro que si tengo desconectado mi móvil...

    PD-4.- Nada de tila; mejor me tomo una copita de chardonnay.


    Continuará…

28 comentarios:

  1. Jo, Lili, llevo un tiempo sin pasarme y me acabo de encontrar con un montonazo de novedades. Me encanta saber que te casas... y tu amada suegra ¡¡¿también?!!... y, bueno, todo lo que acabo de beberme a toda velocidad para no perder hilo, volveré a leerlo con más calma porque me dejas hecha pizcos. Espero que el vinillo te haya tranquilizado, más que la tila, seguro. Y espero para saber más de esa prueba... ¿a qué hora dices que era?
    Muchísimos besitos.

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    1. Jana, que alegría verte por aquí! Sí, chica, me caso, y no te imaginas lo que se alegra Anestesia... :P. La prueba fue guay, luego os cuento! Y para despejar dudas, era a las seis y media de verdad ;).
      Millones de besos, preciosa!

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  2. cuantos se presentaran a la prueba a la hora? podriamos hacer una porra !!!
    y tu suegra? no le sentara mal que no la invitaras. lo mismo lo ha averiguado y se presenta por sorpresa. tachan!!! jijiji

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    1. Celia, Anestesia no vino ;-)))! Menos mal, porque habría sido tremendo. A la hora..., llegar a la hora..., en fin..., que yo recuerde, yo :P. Besos, guapa!

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  3. Tu pelo tiene vida propia y te está dominando sin que te des cuenta. Por eso hizo que le dijeras a tus familiares que la prueba era a otra hora, quiere sabotear tu boda. Más vale que vayas rápido a un peluquero o a un exorcista, lo que mejor te pille :)

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    1. Doctora, jajajaja!!! No te lo creerás, pero hoy mi pelo vuelve a ser el de una persona normal y no el de una poseída por un poder extraño! Menos mal, porque es lo único normal que hay en mí y pensar que lo perdía casi me lleva a la locura :P.
      Me pirran tus comentarios!!! Montones de besos!!!

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    1. Pilar, no abras las heridas... :-)))))
      Besos para ti

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  5. Madre mía!! yo a veces tengo la sensación de q no me escuchan, pero lo tuyo es algo inaudito!!!!! ánimo y ya nos contarás si al final se han presentado a la hora indicada :D

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    1. Oji, si es que no me toman en serio! Al final se presentaron..., cuando se presentaron ;-))) Mil besos!

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  6. Jijijijiji, vaya familiaaaaaaaaaa. Por cierto, si no fuera porque "intuyo" que andamos en ciudades distintas pensaría que tu madre y la mía comparten amigos o algo... Por cierto, una idea genial, alcohol y pastelitos para la prueba del vestido! bueno, una idea genial dentro de que se te ha ocurrido casarte, claro :P

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    1. Exter, sí que es guay lo del vino y los pastelitos ;))). Tu madre se parece a la mía? Jajaja!!!!!, tendríamos que juntarlas, a ver si nos daban un respirillo :P. Besos!

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  7. Uh, temo lo que se viene en la segunda parte... 0_o

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    1. :(, ni te lo imaginas...
      Un beso, guapo!

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  8. Ummm...¿seguro que no ha habido un complot?, todo el mundo sabe que las pruebas de vestidos de novia son a las 18:30 p.m., no tendrías que haberte esforzado siquiera en comunicarlo.

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    1. Walden, es cierto! Eso es así desde que el mundo es mundo y a las chicas nos dio por casarnos! De toda la vida de dios!!! A las seis y media!!! :P
      Otro beso para ti!!!!

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  9. Errr... ¿segura que no era a las siete? XD. ¡¡¡Queremos saber si ya hay vestido o no!!!.

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    1. Doctora Anchoa, no!!! Era a las seis y media, fijo fijísimo :P. Y vestido..., bueno..., luego os cuento :-)))
      Muchos besos!

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  10. sí sí sí! estoy deseando ya saber cómo será el vestido! Por cierto, ¿no es muy pronto quedar en la tienda a las 5 y media? no me da tiempo de echar la siesta!

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    1. Pilis, Pilis..., a las seis y media!!! Así empiezan los líos :P
      Un beso enorme!!!!

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  11. Respuestas
    1. Sí, y desde hace tiempo. Pero esta vez por qué? :P
      Más besos, chinchoso imberbe ;-)

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  12. Me estoy comiendo yo el coco aún con los zapatos y "mariconera" a juego por no hablar de algún tipo de chaqueta...todo en plata sí señó. Así que tú con lo que eres para estas cosas...no te imagino eligiendo el vestido en una sola tarde...nono no me lo creo. Pero la diferencia entre tú y yo es que a tí te gusta esto...y sarna con gusto...así que pásalo en grande!

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    1. Cocci, me has calado;-)))). Igual cuando lo elija sigo probándome más, porque son tan bonitos..., claro que corro el riesgo de que alguno me guste más que el que ya haya elegido... Pero yo soy una chica valiente :P, asumiré el riesgo!
      Un beso grandísimo :-)

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  13. A ver, chula, a ver... a mí eso de los trapitos y los peinaditos la verdad es que me importa bien poco. Pero tal y como te he imaginado eres más bien guapilla, ¿me equivoco? Mi pregunta es (y creo que es la segunda vez que te la hago): ¿Te harás un recogido como suelen hacerse algunas el día de su boda?, o, planteada de otra manera: ¿el día de tu boda será el día que más fea vayas?

    Es algo que nunca he logrado entender.

    Un besazo, chula!

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    1. Sbm, el día de mi boda estaré radiante! Y nada de recogidos, que yo soy de llevar el pelo suelto; tampoco llevaré pedrería, brillos ni pareceré un merengue. Seré yo, sólo que con el vestido más bonito del mundo :-)))).
      Me imaginas guapilla? Mmmmm..., no sé, quizás resultoncilla ;-)
      Un besazo enorme, chulo!

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  14. Jajjaajajajajjajajajaja XD Yo apago el teléfono los días D: nochebuena, nochevieja, reyes y algún que otro cumpleaños y no-cumpleaños (sí, la gente suele felicitarme un mes antes). Tu madre es todo un personaje, en todos los sentidos! ¡Me encanta!Me recuerda a la mía, pero es más gracioso cuando es la tuya ;)
    Sigo con el lío, digo el leo leo ;)
    Un beso!!!

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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