miércoles, 2 de mayo de 2012

De yoga, relajaciones, meditaciones... y nueva temporada :-))))


    Madrid, 30 de abril de 2012

    Barrio de Prosperidad

    Clase de yoga.   


    Mmmm… Estoy tan a gusto que creo que me voy a quedar a vivir aquí para siempre, sin nada material, sólo esta calma… Y quizás una almohada…
    —No permitas que tu mente se aleje. Repite: no me voy a dormir, mi mente está aquí y ahora —la voz de mi profesora me llega lejana, como un runrún.
    “No me voy a dormir”, repito. Y mi mente está aquí, sí…
    ¿Por qué no me compré el mono de crochet de Zara? Es tan bonito que lo necesito con desesperación: va a ser la base de todo mi vestuario este verano. Puedo prescindir de faldas, de shorts, de camisetas… No, de faldas no, que la de margaritas que he visto en la página web de Topshop es un básico sin la que la camiseta de H&M no tiene razón de ser…
    —… y vamos a recorrer todo el cuerpo suavemente, como una ola que empieza en la parte alta de tu cabeza y… —continúa mi profesora con tono monocorde. Un soporcillo comienza a apoderarse de mi espíritu pero lo alejo con una patada mental. No me voy a dormir, voy a permanecer aquí y…
    ¿Qué ha dicho? Ola…, sí… Eso me recuerda….
    ¡Oh! ¡Bikinis! ¡Madre mía, no les he dedicado aún ni un leve pensamiento! Estas cosas me asustan: ¿será el principio del fin? ¿Estaré perdiendo la cabeza?
    Inspiro profundamente y la paz me invade. No hay estrés. Cuando acabe la clase apunto "bikini" en la libreta y fin de la historia.
    ¿Cómo dices? ¿Qué libreta? Ya sabes, la Libreta.
    ¿No te suena? ¡Vaya! No me creo que aún no te haya hablado de ella...
    Mi libreta es… no sé cómo describírtela sin quedarme corta: si yo fuese libreta, sería esa libreta. A veces pienso que es más yo que yo misma. Está llena de apuntes y recortes de revistas y tiene cuatro apartados (prendas indispensables, prendas imprescindibles, prendas obligatorias y prendas vitales) (*), en los que anoto lo que necesito cada temporada para tener claras las prioridades y no arrasar con media tienda (y en el caso, altamente improbable, de que me dé una especie de ataque consumista, tipo trastorno mental transitorio, asegurarme de que al menos me llevo la media tienda buena).
    —… tobillo del pie izquierdo, dedo gordo del pie izquierdo, segundo dedo del pie izquierdo… —mi profesora sigue recorriendo las partes del cuerpo con ausencia total de entonación en sus palabras. Sigo la ruta que me marca y noto un cosquilleo en el pie; se me está durmiendo...
    ¡Oh, tampoco he apuntado las sandalias! 
    Uf, me está entrando un calor tremendo…
    —… uña del dedo gordo del pie izquierdo, uña del segundo dedo del…
    ¡El esmalte rojo! ¿Qué me está pasando, por amor de Dios? ¿Cuántas lagunas hay en mi libreta? Esto es demasiado.
    Me incorporo con sigilo y me dirijo al fondo de la sala, donde hemos dejado las zapatillas y las bolsas al entrar. Localizo la mía mientras ignoro una tosecilla de la profesora (no hay que ser tan quisquillosa: debería alegrarse de que no me haya dormido; creo que soy la única), abro la cremallera y busco a tientas la libreta…
    No, claro, a oscuras es imposible que la localice. Quizás si enciendo el móvil, la luz de la pantalla…
    ¡Bien! Sí, aquí está. La cojo con cuidado y apunto “bikini, sandalias y esmalte rojo” en los cuatro apartados: no es momento de ponerme a decidir en cual encaja mejor aunque me inclino por “prendas obligatorias”, que es más cuestión de necesidad que de placer, pero…
    ¡¡¡Eh!!! ¡¡¡Sssshhhhhhhhhhhh!!!
    ¿A quién se le ocurre llamarme? ¡Madre de Dios, que estoy en plena relajación! La tos sutil de mi profesora se ha transformado en un carraspeo tosco y empiezo a oír movimiento en las esterillas. Rechazo la llamada y murmuro una disculpa. Guardo la libreta en la bolsa y…
    ¡Venga ya! ¡¡¡Otra vez!!!
   ¡No, no, que nadie me mire mal, que no me ha dado tiempo de apagar el móvil! Miro la pantalla y contesto.
    —Mamá —le digo en un susurro—, luego te llamo, que estoy en yoga.
    —¿Qué es eso, cariño? —pregunta mi madre—. ¿Una tienda nueva? Nuestro maestro dice que deberías limpiar tu aura de ese consu…
    —¡Mamá! —la interrumpo—. Yoga —repito—. Estoy en clase de yoga.
    —¡Lili! —exclama mi madre al otro lado de la línea—. ¿Y qué haces hablando por teléfono? Nuestro maestro se va a llevar una decepción grandísima con…
    Cuelgo el teléfono y lo desconecto. Me giro y vuelvo a mi esterilla envuelta en silencio y miradas de reproche. Las acepto con humildad sólo porque estoy en clase de yoga, que si vamos al fondo del asunto la culpa es de mi madre (¡¡¡¡por Dios, que le he rechazado la llamada, por qué vuelve a marcar????). Me tumbo y la voz de la profesora vuelve a retomar…, lo que estuviese diciendo. Entre tú y yo, estoy un poco perdida: esto de la meditación es complicadísimo, pero me voy a centrar y voy a poner todo de mi parte para que mi mente no se vaya de paseo.
    —… hombro derecho, brazo derecho, codo derecho, antebrazo derecho… 
    Mmmm… ¿he apuntado la cesta de mimbre para ir a la playa? He visto unas preciosas en Woman Secret, de esas que luego no encuentras y acabas yendo con la toalla en el brazo.
    ¡Oh, la toalla!

                                                                  * * *

    —¿Qué tal la clase de yoga? —me pregunta JC cuando vuelvo a casa—. ¿Relajada?
    —Pse —no, nada de nada—. Demasiadas cosas en la cabeza.
    —La nueva temporada, sí —contesta mi novio con la risa bailándole en los ojos.
    —Sí —respondo sin pensar—. ¡¡¡No!!! —me corrijo—. El trabajo...
    JC suelta una carcajada y yo decido que no me termina de gustar que me conozca tan bien. Claro que ya no tiene remedio :-P.
   
    (*) No, no me digas que son lo mismo porque no tienen nada que ver. Y si no ves la diferencia…, tendrás que invitarme a una copita de chardonnay para que te lo explique (mi sabiduría en estas cosas tiene un precio, ya sabes :-)



26 comentarios:

  1. jajajaja.. a mi me pasa lo mismo.. es que no hay manera de concentrarme. Creo que me vas a tener que explicar las 'sutiles' diferencias.. yo sólo tengo la ropa que me gusta (que siempre es la de mis sueños..) y la otra que no me gusta..


    Un besazo

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    1. Lady Tea, esos dos apartados los tengo en mi armario. Cómo ha llegado la ropa que no me gusta a él..., eso sí que es difícil de explicar ;-))))). Y la concentración en yoga para mí es imposible: estoy por probar con un lexatín antes de la clase :-), claro que en ese caso fijo fijísimo que me duermo.
      Un beso, preciosa!!!

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  2. uhm de que me suena a mi esa clase de Yoga?? yo creo que cuanto más te quieres relajar más te vienen las ideas a la cabeza. Yo hoy dejé el armario medio vacio porque no me cabe la ropa...y no tengo dinero ¡Horror! bueno estoy acostumbrada a repetir modelito..que se le va a hacer...

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    1. Anuska, no te cabe la ropa? Si es que necesitamos un vestidor! Nosotros tenemos en casa un despachito/habitación-de-invitados/cuarto-para-todo y el día menos pensado me lio la manta a la cabeza y lo convierto en un superarmario :-))).
      Me tranquiliza saber que no soy la única que de concentrarse en yoga ná de na :-P.
      Un beso gigante!

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  3. Entonces el Yoga no funciona, verdad? A mí me pasaría lo mismo. Mi mente no descansa nunca y cuanto más intento relajarme y dejar de pensar más acabo pensando. Nunca lo he probado, pero siempre me ha picado el gusanillo. En fin, a por esas prendas obligatorias! :)

    Un besazo enorme! :D

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    1. Leno, igual sí que funciona y si no fuese a yoga estaría mil veces peor :P. Lo guay son las posturas, los estiramientos, los saludos al sol, pero la meditación es un rollo. Meditar medito, eso sí, pero voy a mi aire, y no creo que eso cuente :-)))).
      Un besazo, guapo!!!!!

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  4. jajaja, a mi a veces me pasa como a ti, me cuesta concentrarme horrores!!. Y vete preparando que para explicarme a mi todo eso, necesitarás unas cuantas copitas de Chardonnay!!!, vamos que te vas a pillar una cogorzaaaaaa a mi salud!! jaja

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    1. Volbo, somos muchas las yogueras! Y digo yo: si saben que la meditación estresa mucho, no podrían cambiarlo por más posturillas? O por las respiraciones del pranayama, que eso sí que se me da bien :P (aunque prefiero contar ovejitas, contar respiraciones también me trae algo de calma ;-)))).
      Cuando quieras quedamos y te explico las diferencias :-)
      Millón de biquiños!

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  5. ¿Te sirve para algo el yoga? Jajajaja ¡qué horror! Aunque la verdad es que no soy muy distinta de ti... :)

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    1. Cristina, a simple vista dirías que no, que no me sirve de nada, pero..., yo creo que si no fuese a yoga sería aún peor :P.
      Un beso!!!!!

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  6. Vale, yo creo que te deberías hacer una lista o similar antes de entrar en tu clase de yoga. Hasta que cada punto no esté pensado y decidido, mejor no entres XD.

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    1. Doctora Anchoa, jajajajaja!!! Necesito orden en mi cabeza, sí, claro que para eso voy a yoga... En realidad, lo que más me relaja es ir de tiendas y beber chardonnay, pero ante el riesgo claro de una ruina inminente o un alcoholismo temprano decidí probar cosas nuevas :-))) (aunque sigo pensando que como Zara y el chardonnay no hay nada)
      Besos!!!!

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  7. Oye creo que a Homer le pasaba lo mismo,...la gente le hablaba y él a lo suyo, sólo pensaba en una cosa: "cerveza".
    Sé que dirás que no tiene nada que ver y bla, bla, bla, pero no estás tan lejos,...
    saludos cordiales desde una capital de provincia;)

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    1. Sandler, no tiene nada que ver!!! Cuando la gente me habla sí que escucho (salvo que me hable mi suegra) (o el portero) (o la vecina de arriba) (o mi compañero Alfonso, que se pone de un pesado)(o mi madre)... Mejor lo dejo... Pero yo escucho superbien!!!! :P
      Saludos cordiales???? Jajajajaja!
      Besos desde la capital del reino!

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  8. jajajajaajajaj como te entiendo, lili. Yo la única vez que he sido capaz de hacer meditación y relajación fue durante las clases de "gimnasia" de preparación al parto y te aseguro que antes de que la colega le diera al play yo ya estaba roncando. Eso sí, me despertaba a los 10 minutos cargada de energía dispuesta a comerme el lunes!

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    1. Maripili, si es que nosotras somos chicas de acción!!! Yo también me he dormido alguna vez (justo cuando me he tomado un vinillo antes de entrar en clase :P) (porque la clase es tardísimo, no vayas a pensar mal :-)))))
      Besossssss

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  9. Igual que yo...mia, ahora estoy embarazada de mellizos (niño y niña) y en reposo y me paso las noches en vela pensando como combinar el rosa y el azul con algún tono neutro para la habitación y encima no puedo ir de compras!!!!!

    Un abrazo.

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    1. Enhorabuena!!! Jooo, mellizos, es guay! Así haces el trabajo del embarazo de una vez :-))) Mi hermana Eli, que ya ha dado a luz, estuvo también en reposo y..., no sé si decirte esto pero..., las compras por internet están genial!!!
      Un beso enorme!!!

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  10. ¿Le has colgado el teléfono a tu madre?... a parte de ser feo es pecado.
    Iba a ser el cuarto mandamiento, "No le colgarás el teléfono a tu madre", pero como por aquel entonces no existían los teléfonos Dios pensó que no se entendería bien y lo cambió por lo de "Honrarás a tu padre y a tu madre", que queda más general.

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    1. Jajajajajajajaja, doctora, eres tremenda!!! Me ha dado un ataque de risa y le he leído el comentario a JC y está de acuerdo conmigo: tu comentario es mejor que la entrada, tía!
      Mil besos, chalá!

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  11. No sabes como me tranquilizas. Creí que era la única persona que se iba de tiendas en la clase de yoga. No había caído en lo de llevarme un cuaderno para anotar, ummm, un fallo, sí. Seguramente así podrá ser más productiva la reconstrucción posterior, que soy muy olvidadizo.

    Un beso.

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    1. Walden, pero no vale un cuaderno cualquiera!!! Tiene que ser EL CUADERNO, ya sabes, tú convertido en cuaderno :P.
      Otro beso!!!

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  12. Pues te debo una copa de lo que quieras porque entre imprescindibles,indispensables y obligatorias me he liao... si si...
    Eso si, entre sandalias, uñas rojas cestas de paja para la playa etc, tengo unas ganas de verano que no me las acabo.

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  13. Pensamiento lateral.
    Pensar en una cosa y que se te ocurra otra. Para eso está muy bien el yoga.
    Y cuando quieras relajarte de verdad, intenta pensar en la nueva temporada y, zas, tu mente irá sin querer al yoga.

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  14. Me siento totalmente identificada con este post. A mi me ocurre exáctamente lo mismo en meditación...yo creo que eso de "ordenar" que te tranquilices es como ordenar que quieras a una persona determinada. Imposible!!!
    ¿A ti también te ponen música con las palabras de la profesora?

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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