sábado, 16 de junio de 2012

De performances y otros desastres

¿Aquí cabe un coche que crece por momentos y a traición? Venga ya...
 ¡Nos vamos de performance!
 Y mi madre es la protagonista. La obra se llama “Del griego al francés y entre ellos, la desesperanza”, título curioso que me causa una cierta intranquilidad.
    —¿Tú sabes de qué va, papá?
  —No —contesta después de unos segundos de silencio—, pero no se lo digas a tu madre.
  —¿No le has preguntado? —¡qué hombre: me duele en el alma semejante falta de interés!
  —¿Se lo has preguntado tú? —contraataca.
    Mmmmm…
    —No cambies de tema, papá… —que ya lo hago yo—. ¡Vámonos, que llegamos tarde! —grito y comienzo a buscar mi bolso.
    Hemos comido en casa de mi hermana Sofi para celebrar el éxito arrollador de mi madre (no, nada de esperar a que se estrene la obra: estas cosas mejor hacerlas por adelantado no vaya a ser que luego no haya nada que celebrar) y ahora nos vamos todos al teatro. Bueno, todos no: mamá se fue hace un par de horas por el asunto del maquillaje y vestuario.
    Vaya, ahora que lo pienso…
    —¡Eh, hay vestuario! —le digo a JC en voz baja con un ligero alivio.
    —¿Qué? —pregunta mi novio sin comprender.
   No puedo transmitirle mis temores, pero entre nosotros: ¿qué significa eso del griego y el francés? Si mi padre se hubiese preocupado un poquito más del nuevo hobby de…
    ¿Cómo dices? ¿Qué yo también podría haberlo hecho? No, no, no; no nos liemos: como mi madre salga haciendo cosas raras en una performance de esas tan modernas…
    Al menos no lo hará desnuda, que hay vestuario. Sí, me voy a centrar en este pensamiento.
    —¿Quién se viene conmigo?
    —¿Vas a conducir tú, tita Lili? —me pregunta Alicia, mi sobrina de cinco años.
    —Sí —contesto orgullosa y agito las llaves del coche en el aire.
   —Me voy contigo —responde sin dudar— ¡Mamá, tita Eli, la tita Lili va a conducir!
    —¡Yo no me lo pierdo! —oigo que dice Eli desde la otra punta del pasillo.
    —¡Ni yo! —se une Sofi.
    Miro a los chicos, que están en el salón comentando no sé qué de la prima puñetera.
    —Queda un asiento libre, ¿alguien se apunta?
   —Yo me…
    —Menos JC —le interrumpo. Es un sol, simpático, guapísimo y viste genial (esto gracias a mí, ejem…), pero en el tema de conducir no terminamos de congeniar—. No te lo tomes a mal pero es que me pones histérica con tanta indicación y tanto “gira aquí” y “acelera” y “no aceleres” y “frena, que te vas a estampar” y “casi nos dan” y “no me creo que hayas aprobado” y “quiero ver el carnet de conducir, que igual te lo has inventado” y me dan ganas de estrangularte —le explico antes de que se ofenda.

* * *

    ¡Hemos llegado a la puerta del teatro, bien!
    Y todo ha ido como la seda: un par de cientos de pitidos sin destinatario conocido, insultos lejanos y algún que otro ademán desagradable que me niego a aceptar que fuese dirigido a mí.
    Ahora sólo queda aparcar. Doy una segunda vuelta a la manzana y…
    —Tita Lili, ahí hay un sitio libre —dice Alicia, señalando un espacio de menos de un metro.
    —No, cariño, ahí no cabe  —le digo y sigo buscando.
    —Sí que cabe —dice Sofi—, y de sobra.
    —No cabe.
    —Caben dos —confirma Eli.
    —O tres, si uno es un Smart —añade Sofi.
    —¡No cabe y punto! —¡hombre ya!

* * *

    Tres vueltas más tarde, sudando como un pollo y con los nervios destrozados, acepto que ese minúsculo huequecillo es el único espacio disponible en los alrededores del teatro donde puedo soltar este trasto infernal con ruedas y olvidarme de su existencia. ¡Qué manía le estoy cogiendo a conducir, pero qué manía!
    —¿Ves como cabía? —dice Eli cuando inicio las maniobras de aparcamiento. Ella no lo sabe pero está corriendo un peligro mortal; más vale que se calle.
    —Ya te lo dije, tita.
    —Claro que cabía —asegura Sofi—. Y dos.
    —O tres, si uno es…
    —¡Silencioooooooooooooo! —chillo al borde del colapso. Me aparto el pelo de la cara y las miro fijamente, una a una, a las tres—: Calladitas —me llevo el dedo índice a los labios y les dirijo una ojeada de las que hacen surgir canas al instante y que te hacen merecedora de un respeto propio de Il Padrino.
    ¡Por amor de Dios, así no hay manera de concentrarse para meter este coche gigante y que encima crece por momentos en un espacio tan sumamente reducido!

* * *

    Llevo media hora de giros de volante y golpes a los coches que están aparcados delante y detrás y no puedo más: no le encuentro sentido a la vida. El mundo me parece un lugar inhóspito y ni tan siquiera pensar en una copita de chardonnay o en el 2.55 consigue sacarme de esta depresión en la que me estoy hundiendo por segundos. Ya lo he decidido: cuando dentro de veinte años consiga aparcar este amasijo de hierros y ruedas y porquerías varias me iré a las montañas en busca de mi yo interior. Y no me llevaré ni siquiera las planchas del pelo: sólo una mochila, un poco de agua y…
    —Lili.
    … tal vez alguna barrita de cereales para subsistir hasta que sea capaz de cultivar mi propio terreno. Buscaré un sitio alejado de…
    —Lili, guapa —la voz de JC me trae de vuelta a la realidad. Igual le digo que se venga conmigo: ya nos veo en el Himalaya, viviendo con los monjes, practicando yoga y con…—. Anda, baja del coche.
    Abre la puerta y me saca del asiento del conductor, lo que me sorprende: pensé que me había fundido con la tapicería y necesitaría una intervención quirúrgica para despegarme. Me quedo en la acera mientras él hace un par de maniobras perfectas y aparca el coche en el hueco que de pronto parece haberse estirado para dar cabida a…
    —Dos coches —comenta Eli. Vuelvo la cabeza y la veo a mi lado.
    —Tita Lili, conduces regular de mal. Menos mal que ha venido el tito.
    —Yo creo que cabrían tres, si uno de ellos fuera…
    Las miro y las ganas de gritarles no se me pasan, aunque las ganas de vivir comienzan a volver.
    JC sale del coche y me dirige una sonrisa.
    —Era un sitio muy pequeño —le digo.
    —Pequeñísimo, sí —contesta.
    —Pero cuando tú has llegado, se ha vuelto más grande —mi novio me dirige una mirada burlona.
    —Sí, suele pasar —me coge de la mano—. Vamos para adentro, que os estáis perdiendo una obra de lo más entretenida.
    ¡Oh, la performance! ¡Con tanto lío de… no-quiero-hablar-de-ello, se me había olvidado!
    —¿Mi madre está vestida? —le pregunto a JC con el corazón en un puño.
    Mi novio me observa sorprendido.
    —¿Que si está vestida? —repite. Muevo la cabeza afirmativamente. Uy, uy, uy, tarda mucho en contestarme…—. Claro que está vestida —responde; ¡¡¡yupi!!!—. Tu madre es Desesperanza y duda entre fugarse con un tipo griego o con un francés, o eso parece porque lo único que hace es estar en medio de los dos y mirarlos alternativamente. ¿Por qué iba a estar desnuda? —pregunta desconcertado.
    Mmm… ¡Yo qué sé!
    Pero la vida vuelve a ser maravillosa: el coche está pacíficamente estacionado, mi madre vestida y yo…
    Yo paso de la performance. ¡Lo que necesito es una copa de chardonnay!
    O dos.
    Incluso cabrían tres, si una de ellas va acompañada de un cuenco de pistachos :-)




27 comentarios:

  1. Menuda odisea Lili... ;-D Jajajaja!!!! ;-D Y tranquila, al volante tod@s sacamos la bestia que llevamos dentro... ;-D
    Besoteeees guapi!!!!

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    1. La bien querida, mi bestia es ingobernable :-))))))))))))). Y el puñetero coche saca lo peor de mí :P
      Besosssss, preciosa, y feliz domingo!!!!

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  2. Pepi, me estás leyendo!!!! Que tal la petite???
    Besossssssssssssss

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    1. Ahora siiiii!!!! Que risa! Me ha encantado...a mi me paso algo parecido en el alcampo, no se si te acuerdas... Por lo menos JC no se puso a hacer como si fuera el coche e indicarte como se aparca... (si, hablo de papa...)
      Ahora mismo estas a punto de presentar tu novela y aunque este lejos quiero que sepas cuanto me acuerdo de ti y lo orgullosisima que estoy..!!!!

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  3. Está muy bien eso de que "conduces regular de mal", es muy diplomática la pequeña ;D

    Pero todo se ha resuelto con final feliz, así que muy bien.
    Buen domingo!

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    1. Tarambana, esa vena tan diplomática de mi sobrina es toda una sorpresa..., no comprendemos si viene de la rama paterna, pero de la materna no (mi hermana Sofi tiene de todo menos diplomacia, incluida una pizca de mala uva ;-)))))
      Sí, me encantan los finales felices, soy muy de cuentos de princesas y cosas así :-)
      Besos y feliz domingo!!!

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  4. Hay dos clases de conductores, los que piensan que su coche no cabe en ningún sitio y los que piensan que cabe en todas partes. Siendo de las primeras perderás mucho tiempo al aparcar, pero te evitarás muchas frustraciones y partes.
    Si tu madre falta a alguna función te veo capacitada para encarnar a la tal Desesperanza ;P

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    1. Doctora, soy una mezcla porque a pesar de creer que no cabía, le di una cantidad de golpes a los coches de atrás y delante que para que decirte... Pero fueron golpes flojitos, de esos que no dejan marca ni nada, casi casi en plan caricia :P
      Yo me iría con el francés fijo ;-)))))
      Besossssssssssss

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  5. Lo reconozco, has logrado que riese otra vez, jajaja. Así que tres si uno de ellos es un Smart? jajajja
    Lo de que aparcas de oído ya me lo suponía también.
    En fin, creo que has dado más vueltas para no hablar del griego y el francés, malpensada!...
    Un besazo, chula!

    PD- Tienes unas piernas muy bonitas :-P, y Juan Carlos una paciencia envidiable!

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    1. Sbm, me alegro de que te rías:-))))))). Creo que eres el lector más exigente que tengo (dejando al margen a don Francisco, que esta mañana me ha llamado para decirme que me faltaban un par de acentos y una "a" ;-))))).
      No aparco de oído, cosas tienes :-P. Aparco genial, sólo que si los espacios se reducen, ahí ya estarás de acuerdo conmigo en que no tengo nada que hacer.
      Mmmm..., lo de las piernas..., gracias :-)))). Lo de la paciencia de JC (nada de Juan Carlos), ni te lo imaginas ;-).
      Otro besazo, chulo!
      PD.- No sé a qué te refieres con lo del griego y el francés :-P

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  6. Te entiendo, cuando yo aprendí a conducir los huecos para aparcar también encogían misteriosamente, no quiero ni contarte cuántas veces me tuve que bajar del coche para que me lo aparcaran.

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    1. Me hago una idea ;-) Yo ahora pienso que esa supuesta independencia que me iba a dar el tener carnet se ha quedado un poco mermada si tengo que ir con alguien para que aparque :P
      Besos!!!!

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  7. el duro momento de aprender a aparcar en la calle,...mmm a partir de ahí todo son chorradas en la vida;)

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    1. Estoy de acuerdo. Lo pasé peor que cuando me presenté a la selectividad, a las oposiciones y cuando me quedé por primera vez sin la camiseta de los Ramones, todo junto. Muy mal rato, sí ;).
      Besossss

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  8. JAJAJAJAJA, me he reído muchísimo con el post!!yo creo que lo de los huecos al aparcar nos ha pasado a todos. Y joooooo, quiero leer tu libro, me encanta como escribes (he sonado como una ridícula adolescente lo sé, jeje)Y que genial tú madre es actriz!!!un besín

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    1. Marlen, me alegra hacerte reir :-))))) Y a mí me encantan tus fotos, son guays!!!!.
      Un beso, preciosa!

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    1. Y en este blog son bastante frecuentes :-))))))))))))))))))))))))
      Besos!

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  10. Qué gran final!!!! plas plas plas!
    Que sepas, que ese fenómeno del que no quieres hablar, ocurre en muchísimas ocasiones, sin importar cuántos años lleves ya con el carnet. Tú tranquila, como le digo a mi chochete, practicando lo conseguirás.
    JC me cae muy bien, pero tiene poco mundo. Mira que no entender por qué tus miedos a que tu madre fuera desnuda ¿¿???

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    1. Maripili, JC a veces es de un inocente que sorprende :-P.
      En serio que los huecos no mantienen su tamaño cuando llevas quince años de carnet??? Porque había depositado mis esperanzas en algo así...
      Un beso tamaño gigantísimo :-)))))))

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  11. Aparcar puede ser un infierno, pero veo que aún no has llegado a mi nivel de desastre al volante, ahora, yo cuando alguien me critica mientras conduzco tengo una frase (acompañada de una mirada fusiladora) que siempre funciona muy bien y apacigua las críticas... es: "¿quieres bajarte?". Funciona enseguida! jajajajajaja practicando se mejora todo. En fin, espero que la performance fuera un éxito, estoy seguro de que sí!

    Besazos!! :D y paciencia...

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    1. Leno, no puede ser peor :-P!!!. Lo de "quieres bajarte'" lo usaré fijo, aunque también fijo te digo que cómo se lo suelte a un chico se va a reir en mi cara... :-P Si se lo digo a una chica creo que llevo las de ganar porque tengo una técnica infalible (los tirones de pelos de toda la vida de dios ;-)))))))))))))).
      La performance fue un exitazo: siempre que está mi madre todo sale bien:-)
      Un beso, guapo!

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  12. Mejor que sean cuatro, que cuanto mas se riegan las desgracias menos graves parecen.

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    1. Jajajaja, Kobal!!! En realidad perdí la cuenta... Igual fueron ocho o nueve :-P
      Besos!!!

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  13. Jajajajajjaja Xd No he parado de reirme XD
    yo también me hubiese preocupado por la posible ausencia de vestuario. Estaba preparada para leer un trauma materno-filial y no uno ese lío del que mejor-no-hablamos :P Pero te doy la razón: Yo también he visto cómo los huecos de aparcar se vuelven más pequeños. Tanto es así que mi antiguo profesor de cocheescuela solo me dejaba aparcar entre contenedores de basura que fueran de plástico para no hacerle abolladuras al coche. Mi nuevo profe aún no me deja aparcar, así que no te puedo decir qué tal. Yo tambi´rn quiero pistachos...
    Buen domingo ;)

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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