miércoles, 14 de octubre de 2015

De cómo una madre y una hermana acaban con los legendarios nervios de acero de una chica pacífica.

Hace un año y medio.

Situación laboral: cinco meses y cuatro días en paro.
Estado mental: oscilante entre el enojo y la (aún) mediana desesperación.

¡Hoy tengo una entrevista de trabajo! ¡Al fin!
¿Cómo dices?
Nooooo, qué voy a estar nerviosa;  soy un témpano de hielo dotado de nervios de acero.

—Tú, sobre todo, no te pongas nerviosa—me dice mi madre por teléfono.
—Aha —contesto. He salido demasiado pronto de casa y estoy echando un vistazo en una papelería cerca del lugar de la cita.
—Es lo más importante, nervios fuera.
­—Ya, no estoy nerviosa—. ¡Ohhh, mira que agendas de piel tan bonitas! Mmm…, es probable que si empiezo a trabajar necesite una…
—Que los nervios no te hacen bien, Lili. Lo comentamos ayer en el grupo de meditación.
­—¡Mamá! —exclamo, disgustada—. ¡No cuentes mis cosas a la gente!
—Mi Lili es muy buena, dije, pero cuando le dan los nervios le sale el carácter de su padre y…
—¡Mamá!
­—Y Flordelís dijo que eso es porque tienes el aura alterada y que lo mejor es que no te pongas nerviosa. Y todos estamos de acuerdo en que esa es la clave, que no estés nerviosa, porque hija, tú vales mucho, pero cuando te da el nervio malo que tienes, ahí te pierdes…
¡Ea, ya estoy nerviosa! Mejor cuelgo el teléfono, que empiezo a sentir palpitaciones sospechosas. ¡Y fíjate en mi mano, hasta me tiembla!
Voy a salir a la calle a que me dé el aire…
¡Ehhhhhhhh, qué suena?
Vale, la alarma de la tienda.
Uffffff.
—Señora, por favor, ¿me enseña su bolso? —un vigilante de seguridad se me acerca.
—¿Pero qué se cree, que me voy a llevar un boli? —contesto, ofendidísima—. ¿Y usted qué mira? —increpo a un tipo con cara de lelo que se me queda mirando.
—¿Ha pagado eso? —me pregunta el vigilante.
—¿El qué? —Y me abanico, que me está dando un sofoco tremendo. Con la agenda de piel. Que creo que no…, igual no la he pagado…

La culpa es de mi madre. Te aseguro que no soy yo de repartir culpas cual ventilador, pero en este caso es obvio. Y así se lo he dicho al vigilante:
—Si tuviera usted una madre como la mía sería más benevolente con los despistes ajenos.
Ahora estoy intentando recuperar mis legendarios nervios de acero mientras doy una vuelta por un Salvador Bachiller que hay justo al lado de la oficina. Llámame supersticiosa, pero me parece una señal (del dios de las compras, en el que tengo una fe ciega) que vuelva a ver agendas de piel taaaaaaaan bonitas hoy por segunda vez.
—¡Lili, dice mamá que estás nerviosísima! —es la voz de mi hermana Sofi. Desconcertada, miro alrededor, pero no la localizo—. Tranquilízate, que nerviosa no riges bien.
¿Dónde está?
­—Nervios fuera, ¿está claro? Nervios fuera —y exclama casi a gritos—: ¡NER-VI-OS-FU-E-RA!
Ya, ya… Pero es que esto de que me hable un espíritu no me tranquiliza en exceso, aunque me chille.
—¡Y llama a mamá, que se ha quedado preocupadísima la pobre!
Doy un respingo al localizar el origen de la voz: mi teléfono móvil, que he descolgado y sostengo pegado a la oreja. Cómo ha pasado, es un misterio.
­—¡Y a Flordelís, que le ha dicho mamá que estás con los nervios de punta y dice que la llames, que intentará hacer algo con tu aura! Y nervios fuera, Lili, ¡¡¡NER-VI-OS-FU-E-RA!!!
¡Madre mía, que manera tan atroz de ponerme taquicárdica!
¡Hombre! ¡Ya está bien!
Contemplo el teléfono con resentimiento, lo apago (que poquito me gustan los móviles, es que ni colgarse dando un porrazo se puede) y me lanzo a la calle envuelta en un  manto de humor sombrío.
 ¡Por-amor-de-dios, qué suena ahora?
¡La alarma de la tienda! ¿En serio?
—¡No tenía a Salvador Bachiller en tan bajo concepto! —recrimino al vigilante, que se aproxima con andares de mala persona.
¡Ohhhh! ¿Creerás que de nuevo está el mismo tipo de la otra tienda mirándome, con la misma cara de pánfilo?
—¿Y usted qué quiere, eh? ¡Venga a mirarme, venga a mirarme! ¿Me está siguiendo, tío raro? ¡Qué no llevo nada! —y levanto las manos, una con más dificultad que la otra. La izquierda, en concreto. Será porque sostiene una agenda de piel…


Que no me reconozca…, que no me reconozca…
Me dan ganas de echar un par de rezos, pero es posible que cierto Dios (no el de las compras, a ése le soy fiel; el otro, en el que sólo creo cuando estoy completamente desesperada) me conteste que soy una atea desvergonzada.
Ay, que no me reconozca…
¿Cómo dices?
¡Oh, claro que te lo explico! ¿Ves a ese señor que está sentado justo delante de mí? ¿El que me está haciendo la entrevista? ¿El que sería mi futuro jefe? Fíjate bien, ¿no te suena?
¡Síiiii, justo! ¡Es él! El señor que se me quedó mirando al saltar la alarma en las dos tiendas y al que amablemente le pregunté qué miraba… Ya, sé lo que estás pensando, igual no fui tan amable...
¡Pero es posible que no me reconozca! No dejo de sonreír con cara de bondad extrema y por ahora no veo señales de que…
Oh…
Igual sí me ha reconocido…
Está cogiendo su agenda sin apartar la vista de mí y la aprieta contra su pecho. Y también está acercando el bote de los bolis. Y la grapadora. Y los clips…
Vaya...
¿Podrías echar tú ese par de rezos por mí?

­


17 comentarios:

  1. ¡Cálmate!

    Pero salió bien después de todo, ¿no? Es decir, está claro que tienes mucho en común con ese jefe: ambos frecuentáis las mismas tiendas, a ambos os gusta deteneros junto a las alarmas... Yo veo posibilidades. :D

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    1. Ohhhh, jajajajajajaja!!!!!!!!!! Me ha dado un ataque de risa! :D

      Ay, qué va, la cosa no salió bien... Y es cierto, con todo lo que teníamos en común! Creo que él pensó que acabaríamos teniendo más cosas en común (su agenda, sus bolis, y hasta su cartera) y no le pareció buena idea.

      :D

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  2. Tienes un don para cagarla, ¿lo sabías? Supongo que sí jajaja.

    .Estelle.

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    1. Es un título genial para la entrada: tengo un don!

      Jajajajaja, síiiiiiiiiiiii! Y no lo entiendo; tiene que ser por algo que hice en otra vida, que en esta soy un cacho de pan... :D

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  3. Jaaaaaajaaaaaa, buenísimo!!! Yo también soy súper nerviosa, esa amiga de tu madre del aura, jajaja, me la presenten por favor!! Buenísimo post, divertidísimo. Ya nos dirás si el jefe te coge ;) Yo no lo dudaría!
    Besos

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    1. Crónicas, bienvenida :-))))))))))

      No, no me cogieron... Ni en la siguiente entrevista, ni en la siguiente, ni en la siguiente..., creo que fue a la siguiente cuando sí :-).

      Besos!!!

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  4. Me quieres decir que justo cuando hago limpieza de blogs abandonados tú decides volver??? Pues no te vas a librar de mi, querida Lily!! (risa malvada...)
    Me alegra una barbaridad que vuelvas por aquí, guapa!! Y ahora a leer tus entradas del 2015
    Besos!

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    1. Ohhhhhh, qué bien, volví justo a tiempo! :-))))). Me alegra muchísimo, pero muchísimo de verdad, leerte de nuevo!!!!! Y me encanta no librarme de ti!

      Besos, guapa!!!

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  5. Si es que esa agenda llevaba tu nombre por eso se te quedaba la mano pegada!
    Y con el móvil, creo que deberías hacer como cierto personaje de novela que lo escondió (apagado) en un altillo con alguna otra cosilla, no fuera a sonar ;)
    Mua!!

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    1. Claudia, jajajajaj! Sabes qué a veces pienso que me plagio a mí misma? :D

      Las agendas eran perfectas! Sobre todo la segunda. Si yo fuese agenda, sería justo-justico esa agenda :-)))

      Muchos muás!!! :-)

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  6. Estimada amiga Lili:

    ¡¡ha vuelto!!

    ¡¡¡Y yo sin enterarme!!!

    :) Bieeeen

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    1. Querido Chuan, ya ve, aquí estoy, con la cabecilla gacha... Y pacífica, ya lee usted, pacífica sobre todo :D

      Bieeeeeen, síiiiiiii!!!!!!!!! :-)))))))) Y añadiría guay!!!!!!!!!

      :-)))))

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  7. Las chicas guapas siempre tenéis ese magnetismo especial :-P

    Aprovéchalo con él... pero antes coméntaselo a JC, no vaya a ser...

    Beso!! :-)

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    1. Uy, chica guapa, dice... Resultona, como muchísimo :-P

      Mmmmm, que aproveche qué? Con quién? Si es con los vigilantes de seguridad, les tengo un poco de ojeriza desde ese día. Y si es con el que pudo haber sido mi jefe..., es que no empezamos con buen pie (a pesar de nuestro común gusto por las mismas tiendas :D).

      Besos, galleguiño guapo! :-)

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. lo siento no me sé ni el padre nuestro...pero espero que tuvieras suerte, toneladas de suerte porque falta te hacen jaja!

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    1. Cocci, no tuve nada de suerte :(

      Pero luego las cosas mejoraron!!! (casi siempre lo hacen :-)))))

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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