viernes, 30 de octubre de 2015

El lado creativo de la vida se estampa contra la obstinada realidad


Viajemos al pasado.
La cosa comenzó realmente a finales del año pasado. Fue justo el 31 de diciembre cuando, con las células grises empapadas en champán y chocando unas con otras, decidí ocuparme de los propósitos de año nuevo de mis padres.
—Mañana te abro una cuenta en Twitter —le dije a mi madre, cogiendo su copa y bebiéndomela de un trago—. No, no, no, no digas que no, que te va a encantar. Está lleno de gente así como tú, con mucha vida interior y muy espiritual. Seguro que te conviertes en una especie de sacerdotisa de la red —continué—, tienes un algo como muy… de conectar con el mundo. ¡Va a ser guay!
Un brillo demente cruzó sus ojos. ¡Ay, si lo hubiera visto! Quizás habría intuido el futuro feminaz…ista que se aproximaba, que soy sorprendentemente intuitiva, pero no lo vi. Mis borrachinas células grises estaban volcadas en definir los propósitos de año nuevo de mi padre.
—¿No crees que deberías hacer algo creativo? —le pregunté—. Clases de canto, o de guitarra, o de cocina… —apuré su copa y lo vi clarísimo—: ¡Madre mía, clases de pintura! ¡Sí, que tú siempre has sido muy de pintar! —me miró por encima de las gafas, despistado—. ¡Papá, la reja del apartamento!—le recordé—. ¡Si la pintas todos los veranos y te queda preciosa! —y añadí, feliz—: Mañana te busco por internet unas clases y no se hable más.

De vuelta al presente…
—Es tan… tan… —no doy con la palabra—tan… tan… ¿especial?
Mi madre suelta un bufido.
—Y fíjate cómo le da la luz sobre el lomo—dice mi padre, que me acerca el cuadro en cuestión a la cara: un retrato de una rata gris sobre un cojín de flores—. Me ha quedado fenómeno —sentencia.
—Sí —contesto, sin atreverme a apartar los ojos de la rata, que parece esperar un despiste para abalanzarse sobre mí y devorarme a mordiscos.
—¡Es monstruoso! —clama mi madre—. ¡No puedo compartir mi espacio vital con eso! Lo siento pero no puedo, ¡es que me quita las ganas de vivir!
—¡Mamá! —la interrumpo, horrorizada—. ¡Es un cuadro precioso!
—¿Ves lo que te digo, Lili? Así no hay manera de ser creativo —mi padre mira el cuadro con ternura y se gira—. Toma, para tu salón.
Doy un respingo y retrocedo hacia la pared.
Uy, no; no me fío de la rata, que acaba de entornar los ojos y me dirige una mirada de extrema maldad. ¿Cómo me voy a llevar semejante peligro a casa? ¿¿¿Y si le da por comerse mis bolsos??? 
No, no me digas que sólo es un cuadro, que tú no lo estás viendo. Esa rata está viva…
—¡Saca ese perro de aquí, Lilipordios! —chilla mi madre—. ¡¡¡Llévatelo!!!
¿Perro? Mmmmm… Con precaución me acerco al cuadro que sostiene mi padre y lo examino, entornando los ojos para difuminar la imagen. Sí, bueno… Podría ser…
—¿Un perro? —pregunto a mi padre, señalando al bicho.
—Claro, ¿qué iba a ser?
* * *
Aquí estamos, el perro-que-casi-es-una-rata y yo subiendo al autobús. Es tarea compleja porque el cuadro mide al menos unos veinte metros de ancho por unos cincuenta de alto, pero soy extraordinariamente fuerte, ya sabes, y consigo sujetarlo con un brazo mientras busco el metrobús en el bolso.
—¡Mami, mira! —grita una desagradable vocecilla infantil—. ¡¡¡Mamááááááááááá!!!
Encuentro los pañuelos de papel, el móvil, cinco bolis, tres botes de Carmex,  unas tijeras, un rulo de pelo y un ovillo de lana (¿¿¿???) en este bolso gigante que llevo, pero justo el metrobús no aparece.
—¡¡¡Mamá, una rata!!! —chilla el niño—.¡¡¡ Una rata, mamiiiiiiii!!! ¡¡¡Quiero bajarme!!!
¿Una rata? ¿Dónde? Saco la cabeza del bolso y miro alrededor. Un niño pecoso y regordete ahogándose en un mar de lágrimas y mocos me señala mientras una cierta intranquilidad comienza a extenderse por el autobús.
—¿Ratas? —pregunta un chico joven, apartando la vista del móvil.
—¡Ratas! —confirma un señor calvo, moviendo la cabeza con desdén.
—¡¡¡Raaataaaas!!! —grita una señora de unos ochocientos años—. ¡Ay, Señor, llévame pronto!
—¡¡¡Ehhhhh!!! —exclamo, indignada—. ¡¡¡No es una rata!!!—qué bajito nivel artístico-cultural tenemos, pero qué bajito…—. ¡¡¡Es un perro!!!
Nadie me oye. Varias chicas se han puesto de pie en los asientos y chillan histéricas y una señora se desmaya en medio de un grupo de colegiales, que aporrean la puerta trasera del autobús.
—¡Señores, por favor, bajen del autobús, que tenemos una plaga de ratas! —dice a voz en grito el conductor, frenando en seco y abriendo las puertas.

* * *
EL PAIS @el_pais . 29 oct
¡Vuelve el terror! Miles de ratas toman al asalto autobuses de la EMT. El pánico se desata entre los ciudadanos.

EL MUNDO @elmundoes . 29 act
Ratas entre los viajeros en los autobuses de Madrid. ¡La peste amenaza con asolar la capital!

Esperanza Aguirre @EsperanAguirre . 29 oct
Ratas en el gobierno de Manuela Carmena. Esto conmigo nunca habría pasado. #rememberesperanzaeslamejor



10 comentarios:

  1. Jajajaja, eres la pera!!! jajajaja. Buenísimo! Por cierto, tu bolso es peor que el mío y ya es decir!!! jajajaja
    Feliz fin de semana y yo de ti quemaba el cuadro, ajjajajaj

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    1. Celia, mi bolso es casi como el de Mary Poppins :D

      Ay, no me decido a quemar el cuadro, que mi padre es muy sentí...

      Un beso enorme, guapa :-)))))

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  2. Como mínimo, nadie podrá decir que ese cuadro provoca indiferencia.

    P.d. El tweet de Espe muy en su linea, sí. :D

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    1. Jajajaja, es cierto! Que visión tan optimista del cuadro! Me la apunto para futuras críticas constructivas a los cuadros de mi padre: "papá, tiene tanta fuerza que no dejará indiferente a nadie". ¡Es genial!

      Espe es siempre muy Espe (demasiado Espe diría yo), incluso en este blog :-P

      Besos!

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  3. Dormirá en el baúl de los recuerdos, seguro.

    Me alegra que hayas vuelto a tu blog.

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    1. Si es Espe la que duerme en el baúl de los recuerdos, no seré yo quien la despierte :D

      Un beso, Yum! :-)))

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  4. Oye, brutal. Me he reído mucho con el post... ¿no hay foto de tu nueva rat... perro?

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    1. Holden, gracias!!!! Me encanta hacer reír, que de eso se trata :-))))

      Jajaja! No, nada de foto, que Blogger me obligaría a usar el aviso ese de "para mayores de 18 años por fotos que pueden herir la sensibilidad del lector" y yo soy más para todos los públicos :D

      Besos! :-)

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  5. Pues yo en el bus me encuentro a mucha gente con ratas muertas en la cabeza y al parecer nadie se asusta... ¡qué curioso...!

    La verdad es que la entrada me ha hecho sonreír varias veces, lo cual es todo un mérito :-)

    ¡Un besazo enorme! :-)))

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  6. Sbm, no me conformo con tus sonrisas, exijo una carcajada :-P. Al final tendré que volver al golf para conseguirlo :-)))))

    Un besazo gigante para ti!

    Pd.- Los peluqueros tienen una responsabilidad muy grande en los males de esta sociedad...

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Soy una chica valiente, soportaré lo que tengas que decirme.

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